EDITORIAL: León agradeció con entusiasmo y cariño la visita de la Selección
La segunda visita de la Selección Española para enfrentarse a Costa Rica convirtió anoche a León en el foco de atención de un país que vive el fútbol de manera apasionada. Pese a tratarse de un partido amistoso, aunque ante un rival exótico que sin embargo brilló en el último Campeonato del Mundo, la expectación generada en la ciudad superó con mucho a la de aquel España-Armenia oficial de 2003, que fue la primera gran cita futbolística en el que ahora es Reino de León, entonces casi recién inaugurado. Entre aquella España de Raúl y la de hoy, plagada de figuras, median las grandes conquistas deportivas nacionales, con dos títulos continentales y una estrella sobre el escudo que la convierten en una selección legendaria y difícilmente repetible. León supo valorar esos méritos y la oportunidad, también difícilmente repetible, de que la Roja vuelve a la ciudad en los próximos años y se entregó de manera apasionada al equipo de todos, al que une pese a las divisiones manifestadas en reacciones bien perceptibles en la grada y vergonzosas cuando se trata de un jugador que lleva el escudo y la camiseta de España.
Como ya había ocurrido en marzo pasado con motivo del segundo partido aquí de la sub-21 —y de ello había tomado buena nota la federación, por lo que lo de ayer debe considerarse un justo premio—, la ciudad y la provincia, por las que también el seleccionador siente una evidente debilidad, respondieron con enorme cariño a unos jugadores que sin embargo, pese a tratarse de un partido amistoso, se mostraron esquivos, amparados en el rigor de su programa de actividad. Demasiada lejanía emocional entre tanta proximidad física. Una lástima, porque esa decepción de la afición fue el otro lunar en un acontecimiento memorable que puso de nuevo a León en el mapa futbolístico, en el aprecio de la selección y en la mejor consideración de la hinchada de todo el país.