EDITORIAL
Un acuerdo político complejo para salir de la insignificancia
El progresivo declive que ha sufrido la Unión del Pueblo Leonés (UPL) en los últimos años obliga al partido a intentar recuperar el protagonismo a pesar de que su representación política es bastante limitada. A nivel municipal el único concejal obtenido el 24M le dejó fuera de cualquier posibilidad de pactos pero con idéntica representación en las Cortes autonómicas sí tiene la posibilidad de llegar a acuerdos con el PP, al que le falta un procurador para la mayoría absoluta.
La posición de UPL de intentar alcanzar un acuerdo político con el partido mayoritario puede ser beneficiosa para León. Es verdad que la historia de los pactos de los leonesistas es, como mínimo, cuestionable. Pero existe una nueva oportunidad de hacer política con mayúsculas, de otorgar estabilidad al Ejecutivo de la Junta para aprovechar unas circunstancias favorables y conseguir impulsos en materias fundamentales para León, todo ello más allá de personalismos, de posturas estériles o de oposiciones basadas en un ‘no’ que sólo sirve para el escaparate.
El planteamiento de que sean los propios militantes leonesistas los que tomen la decisión final parece el camino adecuado en democracia. Pero para que todo esto fructifique de la mejor manera posible será necesario actuar con luz y taquígrafos para evitar cualquier tipo de suspicacia. Hasta el momento la información facilitada genera como mínimo cierta sorpresa. Basar un pacto a nivel autonómico en materias que son ajenas de las competencias con las que cuenta la Junta tiene demasiado de brindis al Sol. Ni la autovía León-Valladolid, ni la integración del AVE, ni tampoco el futuro de la minería son asuntos donde el Gobierno autonómico tiene capacidad de actuación real. Parecen insuficientes los compromisos sobre que se exigirán cosas a Madrid. Sería un escaso pago por un respaldo parlamentario.