LA VELETA
‘No’ que es un ‘sí’
L os ciudadanos griegos han votado un sí rotundo a seguir dentro de la UE. Sí, han leído bien, pero por si acaso lo repito: el ‘no’ resultante en el referéndum griego no es más que un ‘sí’ a Europa y a la UE por más que desde las instituciones comunitarias se venga jugando sucio diciendo que votar ‘no’ significaría un rechazo a Europa. A lo que los griegos han dicho no es a unas políticas que hasta ahora lo único que han provocado es un drama social. Es un no a la austeridad extrema, un no a unas condiciones draconianas que no han tenido ningún resultado positivo hasta el momento sino todo lo contrario.
De manera que basta ya de intentar confundir a la opinión pública presentando el no como un rechazo a Europa. Tsipras lo viene repitiendo: sólo quiere negociar, quiere pagar la deuda, pero quiere hacerlo con condiciones asumibles para la sociedad griega. Y es que hasta ahora las medidas impuestas por la «troika» lo único que han provocado es más pobreza. Y también basta ya de presentar como a radicales irredentos a quienes no comulgan con las ruedas de molino que impone Bruselas. Es un ejercicio cínico el que llevan a cabo desde la UE intentando desprestigiar cualquier idea o propuesta que no sean las que dictan ellos.
Hay dos concepciones de Europa, una es la de los actuales mandatarios europeos, que está alejada de las necesidades de los ciudadanos, y la otra concepcion es la de la Europa de las personas donde política y economía estén al servicio de la sociedad.
Lo que los dirigentes de la UE y del Fondo Monetario Internacional no han podido soportar es que un gobierno de izquierdas de un país como Grecia les haya plantado cara. Temían el precedente que esto supone, que el débil salga respondón y tenga un efecto contagioso.
Me pregunto si Merkell, Dragui, y demás serán capaces de estar a la altura de los ciudadanos europeos y por tanto volver a la mesa de la negociación para ahora sí buscar un acuerdo que no ahogue a los ciudadanos griegos y les permita salir adelante haciendo una quita de su deuda. Es hora de hacer política y de buscar consensos y soluciones. Sería imperdonable que la UE termine dinamitada por la soberbia y arrogancia de unos dirigentes que no han demostrado ninguna sensibilidad, ni siquiera compasión, por quienes durante estos años de crisis lo han ido perdiendo todo. En España, Portugal y Grecia miles de ciudadanos se han quedado en la marginalidad a cuenta de unas políticas de austeridad extrema.
Hay economistas que aseguran que otra política económica era y es posible, por más que desde la UE se ha querido imponer el pensamiento único. Y ha sido Grecia la que ha alzado la voz diciendo «no» para decir «sí» a esa otra Europa, la de los ciudadanos, la de las personas, la de la solidaridad.
Hay quienes se empeñan en augurar una Europa sin Grecia, y eso no sólo sería un error, sino que sería el acta de defunción de la propia Unión Europea.