Diario de León

OPINIÓN / CUARTO CRECIENTE

López / Motivos para ir a una guerra: por Carlos Fidalgo

Carlos Fidalgo
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Les voy a explicar las dos razones por las que hoy les escribo de José Manuel López.

La primera, se la imaginan, es porque está desaparecido en Siria, seguramente secuestrado por un grupo armado, y siento un escalofrío sólo de pensarlo.

La segunda, porque López, con ese aire desgarbado, el pelo largo y el flequillo sobre los ojos, como si fuera un miembro más de Los Ramones, se ha atrevido a hacer algo que yo difícilmente haré alguna vez, aunque en el fondo sea periodista por tipos como él: ir a una guerra. Y contar lo que pasa. Con una cámara, como él y Ángel Sastre, o con una libreta y un portátil, igual que Antonio Pampliega; los dos reporteros españoles con los que trabaja y que también están desaparecidos.

Quizá por eso, porque no me atrevo a ir a una guerra, escribo novelas donde los protagonistas las pasan putas vestidos de uniforme.

A López lo conocí hace cuatro años, cuando me dijeron que había estado en Afganistán y había fotografiado el paisaje que deja una guerra en la retaguardia. Aunque decir que en Afganistán había entonces un frente y una retaguardia es muy aventurado.

Él había estado allí y yo sólo lo había soñado. Yo había escrito una novela que era una pesadilla. Había ganado un premio. Pero todo era invención. López, que se trajo un burka auténtico a la presentación de aquel libro, sí había conocido a los afganos. Los había retratado en Kabul. Había fotografiado niños entre ruinas y comerciantes en sus bazares. Y lo admiré en secreto porque había tenido el valor de salir de León, de un periódico muy parecido al mío, y hacer lo que, al final, todos los que ejercemos este oficio que tanto atrapa nos hemos planteado en algún momento y sólo unos pocos llevan hasta las últimas consecuencias: ir a los lugares donde hace falta un periodista para contar lo que pasa. Trasladar a la primera página las guerras olvidadas. El sufrimiento de las víctimas. Y la crueldad del ser humano.

A media tarde de ayer me enteré de que López ha desaparecido en Alepo, seguramente secuestrado. Y siento un escalofrío cada vez que lo pienso porque sé que no se trata de ninguna novela.

tracking