Paro: buena tendencia que necesita nuevos estímulos para consolidarse
Los datos que la Encuesta de Población Activa revelaba ayer en relación con el segundo trimestre del año, especialmente el descenso de la tasa de paro hasta el 22% y el hecho de que casi se alcancen ya los 18 millones de personas ocupadas, constatan que la senda de recuperación del empleo en todo el país continúa la muy buena tendencia ya apuntada también en los últimos meses por los sucesivos informes del Servicio Público de Empleo.
La conclusión más importante que puede extraerse de los últimos registros de la EPA es que reflejan el mayor incremento de ocupación trimestral desde 2005, con un aumento de 411.800 ocupados (17.866.500 personas, el 46,41% del total), más de un punto respecto al trimestre anterior.
La mejoría del mercado laboral en términos interanuales se concreta en un incremento del empleo en 513.500 personas (2,96%), gracias a la fortaleza de los servicios, la industria y la construcción.
Traída la EPA al ámbito provincial, la cifra de referencia es que el paro se redujo entre abril a junio en 6.800 personas con relación al primer trimestre (un 13,6% menos), lo que hace caer la tasa de desempleo del 24% al 20,75%, todavía muy alta y sólo mejor que las de Zamora y Ávila.
Frente a un 2014 que se cerró con la creación de 5.000 puestos de trabajo tras siete años de destrucción del empleo y de severa crisis económica, 2015 apunta ya mejores resultados que sin embargo no deben hacer desbodar el optimismo, ya que si por un lado la provincia fue capaz de sacar del paro a 12.500 personas en una referencia interanual, no hay que olvidar que, además de los 43.000 leoneses que siguen buscando ocupación, la tasa de actividad del 50,22% relega a la provincia a la última posición a nivel nacional. En ese sentido es importante que la industria, que sólo mantiene 2.300 puestos de trabajo y que empieza a recuperar la actividad tímidamente, la haga de manera más decidida, porque es un sector que se caracteriza por la estabilidad y calidad del empleo.
Dentro de ese moderado optimis-
mo parece necesario seguir exigiendo medidas concretas que estimulen la contratación y al mismo tiempo cambios en las políticas activas de empleo en relación con los jóvenes y los mayores de 50 años, sin olvidar la formación y reciclaje profesional para los desempleados de larga duración. Y, en definitiva, movilizar también a todos los agentes sociales y económicos que puedan ayudar a solucionar problemas que podrían acabar derivando en crónicos.