Diario de León

EDITORIAL: Las obras del nuevo INSS pondrán fin a casi diez años de despropósitos

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La confirmación de que los Presupuestos Generales del Estado para 2016 sí incluyen finalmente una partida de 2,7 millones de euros para hacer realidad el nuevo edificio del Instituto de la Seguridad Social (INSS) de León es una buena noticia que, quizá por inesperada, es ahora mejor recibida. Bajo el epífrage «obras construcción DP» se esconde esa asignación que ni el propio PP conocía en un primer momento y que ayer pudo confirmar a los medios hasta por tres vías, como evidencia de la contrariedad que hubiera supuesto un nuevo aplazamiento de la ejecución de un proyecto que empezó a perfilarse en el año 2006. Cuando en ese momento se decidió que la reforma del edificio era inviable por problemas estructurales se abrió el camino de los despropósitos que ha transitado por modificaciones técnicas, airadas polémicas y reiteradas decepciones por los sucesivos incumplimientos.

Los trabajadores abandonaron el edificio en octubre de 2008 y desde entonces ocupan otro y dos oficinas complementarias alquiladas por las que la Seguridad Social paga la friolera de 725.000 euros al año. La demolición de la vieja sede en mayo de 2011 no sólo suponía que ese elevado pago por alquiler, nunca exento de polémica, se convistiese en un problema cuando menos de larga duración, sino que además dejaba abierto un enorme crater en pleno centro de la ciudad.

Se pasó entonces por la fase del faraónico proyecto de los 48 millones de euros, un presupuesto disparatado que nunca llegó a ponerse en marcha, y los problemas técnicos del mismo con relación al entorno hasta llegar finalmente hace un año a una propuesta más modesta que reducía su coste a la mitad. Ahora se anuncia el inicio de las obras de construcción del nuevo inmueble con esa primera partida y dos más de 12 millones en 2017 y 13 en 2018 hasta completar los casi 27,5 en los que se presupuesta el coste total de la nueva sede del INSS.

Parece, en fin, que la solución a la provisionalidad de las oficinas alquiladas está encaminada, que León podrá contar con una sede adecuada para el servicio público y de los trabajadores y que además se evitará esa penosa imagen del solar vacío que es la más fiel representación de la desmesura en los tiempos de vacas gordas. Pero quedará la memoria, ojalá que para el aprendizaje, de cómo no debe gestionarse el dinero público desde la ausencia de un mínimo de rigor en el gasto y de eficacia en el procedimiento para el desarrollo de un proyecto inconcreto técnicamente y en el horizonte temporal.

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