OPINIÓN
EDITORIAL: Fabero intenta reciclar como oportunidad su legado minero
La terrible crisis de la minería ha erosionado durante las últimas décadas las distintas cuencas de una manera que se hacía impensable cuando se vivía la era dorada del carbón. Grandes inversiones millonarias crearon las infraestructuras necesarias para extraer el oro negro de las entrañas leonesas. Si hacía falta construir un ferrocarril en unos pocos meses se hacía. Y si hacía falta una línea de baldes o un castillete de decenas de metros de altura no faltaban ni el dinero ni los proyectos para explotar ese carbón que se hacía imprescindible en los intentos de España por hacerse un hueco en el mundo industrial. Pero todo esto cambió radicalmente cuando hace apenas 30 años los usos del mineral se fueron limitando a la energía térmica y al cambiarse las compañías potentes y competitivas por otro otro tipo de empresariado que generó y sigue ocasionando excesivas dudas sobre sus verdaderas intenciones.
Con ese panorama hubo zonas de la provincia que han padecido de una manera dramática la paralización de la minería. Al ejemplo de Sabero se fueron uniendo Villablino, Bembibre, Páramo o Fabero, donde cientos de puestos de trabajo han ido desapareciendo generando en estas localidades unas crisis que difícilmente conseguirán superar. Por ello parecen necesarias las alternativas. En los distintos planes del carbón no se han conseguido primar y facilitar los proyectos industriales necesarios para dotar de nueva vida a esas cuencas. Y por ello parece que lo más factible y real son los proyectos que apuestan por el turismo ecológico en el caso de Laciana o por convertirse en puntos de musealización de lo que fue la minería como en el caso de Sabero o Fabero. Por ello, en la villa berciana su alcaldesa pelea y busca respaldos para conseguir reciclar las viajes infraestructuras como una oportunidad de futuro.