Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

Creado:

Actualizado:

No hay lugar en el mundo que no tenga la leyenda de un tesoro escondido, un botín enterrado, una orza llena de monedas de oro o el típico cofre que resucitó en la punta de un arado.... oro del moro, del romano, del francés... por aquí hay muchas leyendas de esas, cómo no, de antiguo somos patria de minas... y pirateos.

Pero no hay leyenda con tanta novela y fabulosa fortuna como ese tren que enterraron los nazis en Polonia antes de acabar la guerra, al retirarse. No era un delirio; el georadar lo confirma. Se trata de un tren cargado de algo muy valioso, creen que armamento, oro, joyas, arte... botín de guerra del führer. Tiene cien metros de largo el convoy. Necesariamente ha de haber ahí un filón de sorpresas y enigmas. Dicen que además el tren está minado. El asunto es impactante y el lector encontrará mucha letra sobre el tema en los corredores digitales donde quedan tendidas las noticias al sol... o a la sombra.

Desde hace años buscó mucha gente ese tren. Era mito, leyenda. Y ahí está. Lo corrobora la reclamación que ya presentó a Polonia el consejo mundial judío, suponiendo que si hay oro y arte en esos vagones, ha de ser suyo, lo robado por los nazis a los judíos polacos antes de gasearlos. Y aquí es donde esta novela (que ya ha empezado a escribirse) alcanza su cénit con dramas de sangre, banqueros, escrituras y muertes entre herederos. Promete.

Sócrates dijo ¿y no habéis buscado por aquí enterrado algún tren parecido?... esta tierra se plagó con túneles de almanzores, caciques y estraperlistas, así que alguno pudo esconder su botín en alguna bodega hundida o en vagonetas enfuracadas, vete a saber.

Un tren, no, pero todo un carro y dos bueyes de oro hay en Filiel, en el fondo de su laguna al pie de ese monte Teleno que ordeñó Roma, dijo el erudito Octavito; va siendo hora de sacarlo de ahí y resolver la crisis maragata; anote, señor secretario... y en San Cibrián alguien escondió cuando la guerra una talegada de monedas y los herederos llevan décadas escarbando muros, sótanos y hasta en las viñas... pa na.

Cargando contenidos...

¿Habrá aún tesoros escondidos por aquí?... «si ahora los llamamos Caja B, pues a montones», dijo Sócrates.