León

Creado:

Actualizado:

De todo lo ocurrido en torno a las elecciones autonómicas catalanas me quedo con la elevada participación que se acabó provocando con tanto desatino. En uno de los territorios españoles con mayor tradición de desafecto hacia la política se rozó el 80 por ciento. Fue algo así como una respuesta masiva frente al toque a rebato para intentar poner las cosas en su sitio después de tanto daño como se ha causado.

Y me gustaría que el ejemplo cundiese. Es verdad que dan ganas de echar a correr cuando uno lee el contenido de las papeletas que nos diseñan los partidos —con más o menos maquillaje de participación de militantes, fieles o admiradores si quedan—. Aburren esos profesionales de la nadería, tanto laboral como de discursos, que son capaces de recauchutarse para tocar las campanas, ir en la procesión y, si es preciso, hacer la pintada contra el cura en el muro trasero de la sacristía.

Son fáciles los discursos del populismo y de sumarse a todo lo que venda sin permitir que se atisben las verdaderas intenciones o deseos. Como lo hizo hace unos días Rodri en las elecciones a delegado de su clase. El chaval que, anda en la docena de años, lo tenía claro: «votadme y os enchufo». Y su madre confiesa, sin poder ocultar su rubor, que arrasó en las votaciones entre sus compañeros...

En Cataluña, con todo en contra, dieron un paso al frente los que quieren vivir en paz y normalidad sin esas constantes tensiones insoportables. No se lo pusieron fácil porque incluso se estudió al detalle el calendario para intentar rebajar la participación, la gran falacia tanta veces repetida en la democracia española entre quienes se ven ganadores si consiguen frenar suficientemente a los votantes del rival.

Cargando contenidos...

Pero ese esfuerzo ciudadano del domingo permitió poner las cosas en su sitio. Y dejar claro quienes son mayoría para ofrecer un mapa político más real. Lo ocurrido en Cataluña es una invitación a no quedarse en casa. En ocasiones se ve como un tópico pero tiene demasiado de cierto. Cada voto es importante. Para que se plasme cuál es la realidad de la sociedad. En las últimas elecciones de mayo fueron muchos los que se quedaron en casa y sin duda no les faltaban razones. Pero en bastantes sitios se cometió el error de dar vida a quienes tendremos que aguantar ahora cuatro largos años...