OPINIÓN
EDITORIAL: Un encuentro histórico que rompe un aislamiento tan injusto como dañino
No «planetario», como llegó a bromear uno de los actores a la vista del interés mediático despertado, pero sí histórico, tanto desde el punto de vista político como social. Y es que nunca desde la configuración autonómica se habían reunido los alcaldes de León y Valladolid en lo que ahora ha dado en llamarse «cumbre de ida y vuelta». La cita, para la que Antonio Silván y Óscar Puente se convocaron a través de Twiter, llegaba precedida de una única condición impuesta por el nuevo regidor pucelano —que él sería primero visitante y después anfitrión— y del buen rollo que se exige en estos casos: «Siempre hemos tenido muy buena relación y siempre me ha demostrado que es cabal y quiere lo mejor para su tierra. Además es generoso y quiere también lo mejor para Valladolid y para toda Castilla y León. Me apetece estar en León junto a su alcalde y conocer las cosas de León. Juntos llegaremos más lejos».
León y Valladolid siempre han sido dos realidades separadas... y enfrentadas, aunque realmente esa situación se generó y desarrolló más en el ámbito político que en el social. Ni con Tomás Rodríguez Bolaños en la primera época ni sobre todo con Javier León de la Riva en los veinte años que estuvo al frente del Ayuntamiento de Valladolid se había dado un paso hacia la normalidad que debe encauzar la relación de dos ciudades que tienen tanto en común, a pesar de la insistencia de los presidentes de la Junta invitando a «coser» la comunidad autónoma.
Este primer encuentro entre Silván y Puente que tanta atención mediática despertó tiene en principio mucho de escenografía política ocasional, justamente porque se haya producido precisamente entre dos alcaldes de distintos partidos políticos cuando no había sido posible entre los del mismo. Y sobre todo tiene mucho más de efectismo que de efectivo. Pero es importante porque supone la ruptura de una situación que, más allá de las pullas que puedan lanzarse desde aquí, había causado un enorme hartazgo en la sociedad leonesa por las provocaciones recibidas de allí. Es esa normalidad institucional lo que la gente quiere y quizás el hecho de que se perciba como algo nuevo sea la causa de que la visita haya tenido tan buena acogida. Efectivamente hay intereses comunes. Muchos. El primero la A-60. Por eso sería bueno que los gestos y los propósitos se concretasen en algo más que ese buenrollismo que lo envuelve todo.