EDITORIAL: Ciudadanos traslada sus problemas a las instituciones
La sorpresa generada por el anuncio de Ciudadanos de que mantendría una postura contraria a los futuros presupuestos en los ayuntamentos de León y San Andrés del Rabanedo se elevó aún más ayer si cabe cuando se conoció la fractura existente entre el coordinador provincial del nuevo partido y su cúpula directiva. Todo apunta a que ha sido cuestión de una iniciativa personal, algo que tampoco es nuevo dentro de Ciudadanos en la provincia de León, y este caso parece que pone negro sobre blanco en lo que de algún modo se había ido desvelando y que pasa por la existencia de problemas internos notables, con disensiones y con criterios que no siempre se establecen en los órganos del partido cumpliendo sus estatutos y los mínimos democráticos.
Ahora la formación naranja se ve abocada a un conflicto de posicionamiento político por la llegada de las elecciones generales. Es evidente que a nivel nacional existe un intento por desmarcarse tanto del PP como del PSOE para intentar abrir al máximo el arco de posibles votantes. Pero una operación de este tipo, que tampoco es nueva en la democracia española, requiere pasos marcados por la prudencia, la seriedad y el compromiso con las instituciones de las que se forma parte. Lo ocurrido en León con la iniciativa de Sadat Maraña sin contar con nadie hace evidente que el problema que arrastra Ciudadanos en la provincia, y que ya se percibió durante la precampaña de las elecciones municipales y autonómicas, es evidente. Un partido que según todas las encuestas está llamado a convertirse en una pieza angular en la política española en los próximos años debe ofrecer una imagen de seriedad de la que, hasta el momento, está careciendo en León. Y lo peor es que esos problemas pueden trasladarse a las instituciones generando un daño que puede ser notable si no se corrige.