Diario de León
Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

Creado:

Actualizado:

E l éxodo por antonomasia es un legendario mito fundacional en el que, como fondo, se muestra la rebelión en el pueblo (Israel) en contra de Yahvé. Nada de extraña tiene la advertencia del libro bíblico del mismo título en el capítulo trece: “Tened memoria de este día, en el cual habéis salido…”. La memoria es la única reivindicación de los débiles, de los desamparados, de los que caminan sin rumbo. Lo que ocurre es que la historia contemporánea ha hecho estos éxodos visibles. Algunos se han convertido en verdaderos escándalos humanitarios. Dicen que no hay historia humana muda. Posiblemente sea verdad. Pero el problema no es ese exactamente. O no solo. El auténtico problema es constatar si las respuestas y decisiones son igualmente mudas. Y el asunto parece seguir este camino. ¿Inacción, incapacidad, indiferencia?

Estamos hablando de uno de los mayores éxodos, si no el mayor, de la historia. Un escándalo humanitario sin precedentes y vergonzante para la Comunidad Europea, entre otras, sobre cuya geografía se asienta la niebla de la xenofobia, la deshumanización, la burocracia y un cierto triunfalismo inicial al rebufo de los mandamases. El invierno ha llamado ya a las puertas y se multiplica el riesgo de muertes sistemáticas, de hambre extrema, de frío difícil de combatir, de vidas permanentemente arriesgadas buscando, como primer destino, la supervivencia… Contemplamos a diario esas imágenes que nos conmueven porque desangran lo más elemental de la condición humana. Es verdad que hay movimientos solidarios que no entienden de cuotas de proporcionalidad. Es lo más positivo, quizá lo único, de la tragedia y su azote. Los ofrecimientos y disponibilidades iniciales han ido perdiendo fuelle en medio, dicen, de los intríngulis jurídicos y las discusiones sobre el reparto. Los refugiados, después de tanta palabrería, están en un limbo, indefinido como tal. De aquí al olvido hay un paso. Y hay ciertos asuntos que, al margen de la conmoción y el sentimiento que provocan, no pueden esperar. La política, por supuesto también la que supera las fronteras, ha de tener como objetivo esencial al hombre, especialmente si atraviesa momentos de debilidad y crudeza.

Esta actitud exige, a mi juicio, estadistas, figuras que valoran al hombre y al estado por encima de los partidos y la rentabilidad política de las circunstancias. Creo honestamente que nosotros carecemos de figuras de esa proyección. Estamos asistiendo, por ejemplo, a la cuestión catalana, que todos tratan de rentabilizar electoralmente. Es posible que en esta campaña el asunto capitalice las esquinas del rédito. Los asuntos que más preocupan a los ciudadanos hasta pueden quedar en un segundo plano. Y hay tela para cortar, que todos conocen perfectamente. Unos los despacharán diciendo que vivimos en el País de Jauja. Otros prometerán vida tan lisonjera. La cocina, sin embargo, seguirá sin barrer.

tracking