AL TRASLUZ
Más cimborrio
P ues a mí si fuese catalán no me independizan de España ni a puntapiés, aunque sólo sea porque ya me he acostumbrado a reírme en español. Ah, nuestro humor: Cervantes, Mihura, Jardiel, Tip y Coll, Mingote, Chiquito de la Calzada, Ibáñez, Vázquez, Eugenio... ¿iba a independizarse uno por gusto del país que inventó la guasa? Porque los ingleses inventarían el humor inglés, natural mi querido Watson, pero el eureka de la guasa española es nuestro. El otro día iba caminando y de repente una señora me grita desde la ventanilla de su coche: «¡Cimborrio, cimborrio!». Ante mi perplejidad, me aclaró: «Escribiste en una columna que para ponerte de buen humor decías la palabra cimborrio, porque te hace gracia, pues eso... ¡Cimborrio, cimborrio!». Y una vez se puso el semáforo en verde, pisó el acelerador. A mí ya me había alegrado el día, que lo arrastraba «¡ay mísero de mí, ay infelice!». ¿Iba uno a querer independizarse de un país donde te ocurren situaciones tan extraordinarias como la citada? De ser catalán para independizarme tendrían que echarme a perdigonadas, y volvería a meterme en cuanto el aduanero no mirase. Hasta Pablo Iglesias ha intentado hacer sus pinitos en esto del humor patrio: «Va a tener razón Errejón, como siga Rajoy querrán independizarse hasta los de Valladolid». Pues al líder de Podemos no hay día que no se le escinda un sector; ya sólo con los propios tiene más frentes abiertos que Atila, otro que llevaba coleta. Y menos retintín con los de Pucela porque desde el achuchón de nuestros alcaldes quien se mete con ellos se está metiendo también con nosotros, avisado queda. La venganza de don Mendo , que es como Juego de tronos pero con apuntador, transcurre aquí. Por algo será.
Por encima de diferencias territoriales e ideológicas, la guasa buena nos une; aunque a veces también nos ponemos tremendos, no hay más que coger un tomo del Espasa y echarle un vistazo a un siglo cualquiera. Pero a España y a Miss Toledo se les define mejor por las virtudes. ¿Valladolid, estado independiente? Antes veremos a Kiko Rivera hablando ante el Consejo General de la ONU, o a Artur Mas promocionando allí —y en castellano— el cocido madrileño. Tendría guasa, tela y... mucho cimborrio.