AQUÍ TE ESPERO
Hágase la luz
S é que todavía falta más de un mes para que se inicie el plan de renovación del alumbrado de la capital por el bajo consumo de las lámparas LED, pero sin embargo no me resisto a comentar algunos aspectos que deberán tenerse en cuenta cuanto antes para una mayor eficiencia.
Es estupendo que se coloquen las lámparas citadas, porque además de dar mucha más luz consumen menos, así que todos contentos, pero me preocupa que se siga utilizando el método del encendido automático programado con un par de horarios al año, ya que entonces aunque tengamos más luz cuando se encienda, seguiremos a oscuras mucho tiempo porque la realidad es que se encienden muy tarde las luces de las calles. En verano la tarde se alarga, pero en esta época cada día oscurece antes y si, además, el cielo está cubierto poco después de las seis prácticamente no se ve. Los peatones son un bulto y en las zonas donde no hay comercio apenas se distingue a las personas. Por eso creo que no será suficiente con cambiar las lámparas (y colocarlas más cerca del suelo, no tan altas como ahora) sino que habrá que limpiar las sondas, porque la penumbra llega antes de que la capten y por ello se encienda la iluminación viaria: y también habrá que programar horarios no tan rígidos para que el ahorro no vaya acompañado de una falta de seguridad vial.
Y siguiendo con la iluminación creo que ya lo dije en su día, pero habrá que repetirlo a ver si alguien le pone remedio. Las rotondas que hay en El Portillo son un canto al accidente, por cuanto están completamente a oscuras y te las encuentras de repente cuando llegas. No hay que esperar a que suceda una tragedia para solucionarlo. Esas rotondas deben estar iluminadas y ahora entre los paneles solares y las luces de bajo consumo tampoco creo que cueste tanto dar un poco más de seguridad a todos. Que los sustos no sólo se los llevan quienes nos visitan (que son muchos centenares de miles al año y aspiramos a que sean más), sino también los leoneses, que aunque sepamos que están ahí, no las vemos hasta que no se está encima.
Estos aspectos de la iluminación —lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo— deben cuidarse con esmero, porque no sólo forman parte de la seguridad, sino también de esa impresión que se recibe cuando se llega a un lugar. Y no me vale lo que dice un amigo de que si la ciudad está a oscuras se ve mejor la Catedral...