León

Creado:

Actualizado:

L lamé a un amigo para desearle lo mejor para este año y me soltó: «¿Y qué es lo mejor según tú?». Touché. Salí como pude del aprieto: «...pues lo mejor es... hum...eh... lo mejor». No fue la clase de respuesta que me hubiera envidiado Zaratustra, lo sé. Una vez colgamos, no he dejado de darle vueltas a su pregunta. ¿Qué es para mí lo mejor? Hace unos días vi a un desconocido recoger una colilla arrojada en Gran Vía de San Marcos y guardársela en el bolsillo. Me conmovió que el hallazgo hiciese que en su rostro se dibujara primero un gesto de sorpresa y después una amplia sonrisa de retranca vital. No pretendo hacer sentimentalismo de la indigencia, simplemente, plasmo un hecho del que fui testigo. La cara se le iluminó ante aquel golpe de suerte. Por supuesto, se le hubiese iluminado aún más si llega a ser un billete de quinientos euros. Pero aquella colilla fue para él un inesperado regalo de reyes. ¿Lo mejor para él en aquel instante? Tal vez. Y eso que las caladas que podía extraer tampoco podían ser muchas. En la cama donde agonizaba Steve Jobs escribió en su testamento vital: «Sólo podré llevar conmigo los recuerdos que fueron fortalecidos por el amor». Así fue. Si no viajas ligero de equipaje ¿cómo podrás llamar a las puertas del cielo?

Javier y Verónica, una pareja de jóvenes bañezanos fueron los afortunados que encontraron en su roscón el cheque de 7.000 euros, que la confitería Conrado oculta dentro de uno de ellos. Felicidades a ambos. Pero lo mejor también puede ser consecuencia de la voluntad, no sólo del azar. Este sábado, los feriantes permitirán disfrutar gratis de las atracciones a los niños que aporten un kilo de comida no perecedera, que irá destinada a los más necesitados. Así lo anunciaba la concejala de Familia, Aurora Baza. Lo mejor son las personas, cuando se posicionan del lado de la generosidad.

¿Qué es lo mejor para mí? No sabría precisarlo. Tal vez sea llegar a casa y contarle a mi mujer: «Hoy he visto a un hombre recoger con felicidad una colilla del suelo». Y que ella comprenda que me estoy refiriendo a todo aquello que nos hermana con los demás, como prójimos. A lo único que podremos llevarnos un día con nosotros, pues no está hecho de humo.

Cargando contenidos...