CUERPO A TIERRA
España perroflauta
H ay otros mundos, pero están en éste, escribió Paul Éluard. Cuánta razón tenía el poeta francés. Asistía uno a la presentación de un libro y a los brindis, mientras el autor atendía a la concurrencia, se me acercó un tipo al que vamos a llamar Platón y me confirmó algo sobre lo que en ocasiones tengo mis dudas: «Tú escribes en los periódicos». No sé cómo me reconoció sin el puro en la boca. A partir de ahí, sin más preámbulos, nuestro Platón me expuso su visión sintética del estado de la nación, por si quería coger algo para mis artículos.
«Se viene hablando de eliminar las Diputaciones, cuando lo que hay que hacer es todo lo contrario: declararlas especie protegida; no pararse en barras y darle fuerte al problema: derogación del senado, supresión de las autonomías y anulación de todos los ayuntamientos menores de medio millón de habitantes, dando un plazo de un año para que las ciudades que quieran conservar su gestión se asocien libremente en ligas semejantes a las de la Grecia antigua. Las Diputaciones serían, con ese u otro nombre, entonces, algo a potenciar: gobernarían todas las plazas menores, es decir, la mayoría del país. Con un Congreso de los diputados reducido, claro, a un representante por provincia. De un plumazo, billones de ahorro, eso sí es gobernar ‘España en serio’. Funcionarios sobran para que las novo-mega-dipus cumplan su función; políticos, ni te digo. Hay que ir hacia la gestión única. Si no, esto se hunde».
Ante tamaña avalancha de ideas sin sazonar ni razonar por extenso, mi cara debió de desvelar inadvertidamente a Platón el fondo de mis pensamientos, así que remató la faena con el pase de la firma, después del que uno ya no puede poner más.
«Hasta ahora hemos multiplicado administraciones con una suicida pulsión fractal; lo que toca es dividirlas, aunarlas, promover una implosión controlada. Todo eso, claro, no se puede hacer con esta Constitución. Ni reformas ni leches. Nueva de arriba abajo. Una mesa de expertos en legislación y una página de internet o lo que sea donde la gente mande sus propuestas. Se llega a un borrador y se somete a plebiscito las veces que haga falta. Y que salga lo que salga: será lo que hemos elegido. ¿Qué eso es pensamiento perroflauta? Pues, bueno, igual somos una nación perroflauta, ¿no lo has pensado nunca?».