Diario de León

TRIBUNA

¿Cómo de bueno, o malo, es nuestro Hospital?

Publicado por
Manuel Franco Benito. Jefe de Servicio de Oftalmología. Hospital de León
León

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E l Hospital de León «entre los peores de España y el último de la Comunidad Autónoma». Así comenzaba el pasado 30 de diciembre el artículo en el que su Diario se hacía eco de un estudio elaborado por una entidad que tiene un nombre tan poco sanitario como: Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.

En cualquier ámbito (no sólo en el sanitario) a la hora de evaluar un trabajo es clave analizar el método que se ha seguido para obtener los resultados que se exponen. Al parecer esta evaluación de los Hospitales (tan sólo aparecen 93 de los más de 1.000 que hay en España) se hizo encuestando a cerca de 2000 profesionales de la salud de los que, al menos de la lectura de su artículo, no se puede saber cuál era su cualificación profesional (el término «profesional de la salud» es muy amplio) ni su lugar de trabajo.

Si lo que ese u otros institutos evaluadores de índices de excelencia (término muy rimbombante) buscan es un parámetro o un dato que les oriente sobré cuáles pueden ser los mejores hospitales de este país no necesitan gastar dinero encargando estudios de metodología cuando menos cuestionable.

Si cuando queremos medir la limpieza del agua en un río nos fijamos en cuál es su flora o su fauna, de modo que determinadas plantas o animales nos indican la falta de contaminación, cualquier ente evaluador de excelencia sanitaria sólo tendrá que fijarse en una figura como es el médico residente para saber dónde están los mejores hospitales.

Hace más de 35 años que este país se dotó con un sistema de formación de médicos especialistas, que ojalá nuestros políticos respeten durante muchos años, por el cual cada 12 meses los médicos con el examen MIR recién aprobado, de acuerdo al número obtenido en el mismo, escogen ante el Ministerio de Sanidad y Consumo en qué hospital quieren hacer su especialidad. El próximo mes de mayo 6.098 médicos residentes se incorporarán a sus plazas reemplazando a otros tantos compañeros que obtendrán su título de especialista.

Los MIR dedican entre uno y tres años a preparar el examen, casi siempre a través de academias de ámbito nacional, y es en ese ambiente donde no sólo se forman para pasar esta prueba sino que a través de charlas, promovidas por las propias academias, y con un continuo intercambio de información elaboran una foto en absoluto fija de cuáles son los mejores hospitales y los mejores servicios a los que pueden ir a hacer una determinada especialidad.

El MIR, a la hora de tomar esta decisión, no está influido por ningún interés que no sea escoger el mejor servicio en el que hacer la especialidad que le gusta de acuerdo con el puesto obtenido en el examen.

La información que los médicos jóvenes manejan antes de escoger una plaza en la sanidad pública de este país en la que pasar sus próximos 4 ó 5 años difícilmente puede ser más completa y no está basada en una encuesta puntual sino obtenida de un análisis de infinidad de datos. Entre estos se incluye la visita a los distintos hospitales y, como no podía ser de otra manera, las evaluaciones que ellos mismos hacen de los servicios a través de las redes sociales en las que participan.

Invito a los entes evaluadores de excelencia a pisar el suelo y a fijarse en los servicios que escogen nuestros médicos jóvenes para formarse. Ellos no sólo son más jóvenes sino que además son más listos que nosotros y que los institutos de encuestas.

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