FUERADE JUEGO
Justicia ciega
L a primera semana del juicio del caso Carrasco ha servido para poner negro sobre blanco en las previsiones y deseos de unos y otros. Incluso en quienes han recreado El gran carnaval de Billy Wilder, una película que no es que envejezca bien, es que tiene algo de profético con esa búsqueda de la carroña a cualquier precio haciendo bueno aquello de ‘que la verdad no te estropee un buen titular’.
Cuando en la sala de la Audiencia Provincial se intenta hacer Justicia con una mujer que fue vilmente asesinada el ruido ensordecedor que se genera en el entorno parece que no ayudará mucho. El caso tiene todos los ‘agravantes’ posibles para abrir telediarios pero lo que está en juego en realidad es que el sistema sea capaz de exhibir su eficacia como garante de las libertades y derechos de todos. Quizás el paso de los días gire los focos hacia otros asuntos o la rutina facilite que se levante el campamento como en la antigua mina que recreó Wilder basándose por cierto en una historia real.
Pero lo preocupante en todo esto es que la posibilidad de hacer Justicia con la mujer asesinada, con su hija y con su novio, y con las tres mujeres que se sientan en el banquillo está en manos de una serie de ciudadanos que se han visto inmersos en una especie de remolino de agua gigante donde deben buscar la luz entre dimes y diretes, y con expertos que diseccionan a Paquirrín, a GH ViP o las claves de este caso sin siquiera recolocarse el flequillo.
Resulta llamativo que una buena parte de los componentes del jurado haya declarado que tiene un conocimiento «muy escaso o nulo» sobre lo ocurrido en este caso. Y cada día supuestamente deben aislarse de cualquier tipo de información, comentario o presión que condicione su postura final.
En esta primera semana las partes han exhibido sus estrategias porque dicen los expertos que no es lo mismo un caso con jurado que con jueces. Quizás sea la primera evidencia de que algo falla en todo esto, como se ha comprobado en España y más concretamente en esta provincia con algún sonoro veredicto de jurados. Los letrados lo saben y llegarán los mensajes sobre ‘está seguro sin ningún tipo de duda’ de que.... ‘es consciente de cómo arruinará la vida de esta acusada’... Eso con profesionales de la Justicia nunca llegaría. Temo que lo del jurado en España es otro síntoma más de cómo se acepta lo ‘chic’ y lo políticamente correcto sin evaluar sus costes. En ninguno de los frentes.