Diario de León

EDITORIAL: Hay que pensar ya en el futuro de España sin demora

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En apenas 48 horas se cumplirán dos meses desde la celebración de las elecciones generales. Y a pesar del tiempo transcurrido parece que los dirigentes de los principales partidos han sido incapaces de entender la realidad del nuevo tiempo político que exige diálogo y consenso. Empecinados en sus objetivos egoístas y sin tener en cuenta las necesidades de España juegan al gato y al ratón unos con otros sin que nadie esté dispuesto a realizar el mínimo sacrificio.

El mensaje de las urnas fue claro. Los españoles querían una etapa en la que se hiciese necesaria la aportación de varios partidos políticos para buscar lo mejor para el futuro. Pero las posturas intransigentes están empujando a algunos de los principales líderes hacia los terrenos del esperpento.

La última batalla verbal pasa por meter el dedo en el ojo ajeno a golpe del ‘y tú más’ bajo la acusación de ser un soberbio. Pero resulta bochornosamente incongruente que Pablo Iglesias critique la actitud de desprecio y prepotencia que cree detectar en Pedro Sánchez cuando lo que hace él mismo es un ejercicio de soberbia llevada a su máximo exponente.

Y probablemente lo único que se está poniendo en evidencia con estos debates estériles es la falta de visión de Estado que tienen ambos. Los empecinamientos en el «no es no» o los documentos de máximos con propuestas irreales e irrealizables sólo sirven para complicar más aún el proceso en el que lo que se echa en falta una vez más es luz y taquígrafos sobre las negociaciones y contactos existentes.

De momento se está abriendo una grieta importante entre la actitud de unos y otros. Frente a esa falta de altura exhibida por Sánchez e Iglesias, existe una actitud radicalmente distinta entre sus rivales Mariano Rajoy y Albert Rivera. Al menos por sus pronunciamientos públicos se percibe una actitud de verdadero deseo de diálogo. Su visión de Estado supera claramente la exhibida por quienes aparentemente están teniendo el liderazgo en las operaciones para intentar forma Gobierno.

Con los estudios demoscópicos se comprueba que aguardar a otras elecciones generales sería una pérdida de tiempo. El mapa del pluripartidismo no variaría a pesar de que podrían generarse oscilaciones con resultados poco decisivos para la conformación de un Gobierno.

Pedro Sánchez tiene el encargo de someterse a la investidura y debería pensar en qué necesita España al idear sus pasos. Pablo Iglesias debería olvidarse de hacer campaña para intentar superar al PSOE en una segunda vuelta. Albert Rivera tendría que aclarar sus intenciones después de que dijese que no apoyaría a nadie sin obtener mucha credibilidad. Y Mariano Rajoy debería acordarse del consejo que le dio en su día Juan Vicente Herrera. Hay momentos en los que toca mirarse al espejo.

El empecinamiento no sirve para construir. Hay que saber mover ficha y exhibir una generosidad que ponga el foco en España, sus problemas, sus necesidades y su futuro. El día en que los partidos se olviden de sí mismos habremos ganado mucho todos.

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