cartas al director
íQue pena de hostelería!
P arafraseando a Pedro Trapiello que dice que en León sólo hay bares, zapaterías y poco más, se podría decir que la mitad de nuestro sustento nos lo estamos cargando a marchas forzadas. Por presentarme y como parte implicada en el asunto hostelero leonés, diré que regento un chigre-bar en el barrio húmedo (La Rinconada) y que me siento cada día más decepcionado insatisfecho y apenado con esta profesión (y mira que me gusta cocinar, atender la barra y vacilar con simpatía y desparpajo con los clientes) por comprobar día a día, y más exageradamente en Semana Santa, que la gente ya no alterna (en general) por la compañía y beber unos vinos, cervezas, refrescos o limonadas, ¡no!, alternan por lo que les damos de comer; y no cualquier cosa, sino variedad y cantidad, desde que abres hasta que ciertas.
Frases como: ¡Sólo tenéis esto de tapas! Joder, si tengo cuatro calientes, tres neutras, una cazuela de sopas de ajo y un termo con un consome. ¿Que quieres? ¡O entran en el bar sin dar los buenos días, miran el tapero y se van, con toda la soberbia del mundo! Nos pegamos en este gremio por dar de comer con la tapa más que el vecino, y queremos dar un buffet libre con un café por 1,20 euros (mínimo bocata de calamares).
Dónde vamos señores concejales y diputados leoneses, agentes de viajes, twiteros y facebookeros con esta propaganda perniciosa de León, Que por cinco cortos de cerveza (5,50 euros) hundimos nuestras raciones, menús y cartas (esto menos, que aquí hay pasta). No se puede mendigar, trabajando con honestidad. Estamos tirando piedras sobre nuestro tejado y se nos está cayendo la casa encima. Vienen a León en el AVE, ven una ciudad monumental, comen con cuatro ‘perres’ y se marchan a dormir en el AVE a sus casas.
¿Qué somos, hombres o merinas? Un poco de orgullo, ¡cojones!
Luis Rodríguez García. león
Sin daño a la fuente de Boñar
C omo propietario de la finca a la que hace referencia el artículo ‘Boñar da licencia a una obra que dañó una fuente de 1774’ quiero aclarar la información: No es verdad que haya ocupado y me haya apropiado de una zona pública. Yo he comprado esta finca sabiendo e informándome en el Registro y Catastro correspondientes, que era una finca privada, y comprobando antes y después por los correspondientes planos sus límites. Por lo tanto, insisto, no me he apropiado ni he ocupado de nada que no fuese mío.
También manifiesto que el denunciante Joaquín Luis Fernández sabía del estado de la finca puesto que, mucho antes de que yo la comprase, él intentó comprarla y por supuesto se informaría (como es lógico) del estado de la misma. No obstante, después de que yo la comprase en 2011, concretamente desde 2012, comenzó a manifestar que eran una plaza y una fuente públicas. ¿Por qué no lo hizo antes? Y si la iba a comprar aun conociendo los mismos límites que tiene la finca en el catastro actualmente ¿su actitud actualmente sería la misma?
En cuanto a la fuente ‘famosa’ quiero decir que no se ha tocado ni se ha destruido como se dice en el artículo, ni es mi voluntad hacerlo. Ya estaba bastante deteriorada anteriormente. En el artículo se insinúa que la obra ya había comenzado y dañado la fuente y que posteriormente se dio licencia para comenzar, cuando se pidió la licencia anteriormente y una vez recibida se comenzó la obra. Y no se ha tocado la fuente. Posteriormente se dice literalmente que me he apropiado y ocupado de la fuente, cuando se tienen y conocen los documentos y planos que demuestran que esto no es así.
SIMÓN SÁNCHEZ. BOÑAR