EDITORIAL: Dudas y temor por el futuro de los talleres de Renfe
La revisión continua de los planes y la incertidumbre general sobre los proyectos relativos a la integración y el futuro del ferrocarril en León, nudo histórico de la red nacional y referencia clave en la industria vinculada a su mantenimiento, deja en el aire muchas dudas sobre su desarrollo y algunos temores relacionados con esa misma actividad y las posibles consecuencias desde el aspecto económico y laboral. Sin pretender establecer ninguna relación directa, la aceleración en el desarrollo de los talleres del AVE en Valladolid y la presencia allí estos días de la ministra de Fomento para avalarlo volvió a poner los focos sobre la actividad que se desarrolla en León desde 1958. Esos talleres de motor y remolcado, que todavía ocupan a 150 trabajadores, han ido perdiendo pujanza como generares de empleo y polos de actividad industrial porque las promesas de convertir a León en centro de control del tráfico ferroviario del noroeste, los proyectos logísticos y de nuevos talleres de Renfe se quedaron en meros compromisos políticos sin que en ningún caso llegasen a fraguar.
Los sindicatos encienden ahora las alarmas precisamente por la inexistencia de noticias sobre su futuro y porque temen que la falta de actualización de esos talleres, que además quedarán aislados por la integración, suponga que la carga de trabajo acabe desplazándose hacia otros lugares donde ya se reforzaron las instalaciones con importantes inversiones. El proyecto para desarrollar nuevos espacios técnicos ferroviarios en Torneros, donde estarían integrados esos talleres, amenaza con quedarse en nada después de años de espera y sin que hasta el momento se haya licitado siquiera parcialmente. En esa situación parece exigible que las instituciones y las fuerzas sociales se unan en su defensa y en la exigencia del cumplimiento de esos compromisos adquiridos para que no se pierdan más servicios y, cuando menos, se mantengan la actividad y el empleo.