EDITORIAL: Inactividad política y paro: la sociedad ya no soporta más
Casi uno de cada cuatro potenciales trabajadores leoneses no encuentra quien lo contrate en la provincia. Ese es uno de los datos más relevantes conocidos ayer a través de la Encuesta de Población Activa relativa al primer trimestre del año, que además sitúa a León como la segunda provincia con menos dinamismo laboral del país —la tasa de actividad apenas supera ya el 50%—, sólo superada ahora por Orense. Hay otras dos cifras que dibujan un perfil todavía más preciso de la situación: de los 162.400 leoneses en edad de trabajar, 44.400 no tienen esa posibilidad, que en definitiva es un derecho fundamental de las personas.
No son mejores los datos a nivel nacional: el número de desempleados en el primer trimestre del año aumentó en 11.900 personas para alcanzar los 4.791.400 y situar la tasa de paro en el 21%. Pero es que además entre enero y marzo se destruyeron 64.600 empleos, dejando la cifra total de ocupados en los 18 millones. No se ha producido el efecto llamada que se anunciaba desde una supuesta recuperación económica que parece haber decaído y algo debe estar ocurriendo para que no crezca la población activa, haya cada vez más parados de larga duración, el empleo de baja calidad se extienda y el número de hogares con todos sus miembros en paro crezca en 54.300 y alcance ya 1.610.900. Por si fuera poco, voces autorizadas, entre ellas la del Banco de España, advierten de que nuestro sistema de Seguridad Social deja de ser sostenible y exige una revisión urgente, ya que el fondo de reserva sólo aguantará hasta 2018. Estas razones, entre otras muchas, intensifican la luz de los focos de la atención social y de la ira ciudadana contra una clase política irresponsable, cada vez más alejada de la realidad y empeñada en mantener a este país sin gobierno durante casi un año, el tiempo que habrá transcurrido desde que el anterior entró en campaña electoral y el siguiente tome posesión y se ponga a trabajar.