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León

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En democracia la violencia no tiene justificación

A nte la lectura del reportaje La evolución de la minería … del pasado día 8 de mayo, firmado por Manolo Castro, quisiera dar mi opinión al respecto:

El tirachinas no es «uno de los útiles», ni una herramienta ni un objeto propiamente minero. En democracia los conflictos se resuelven dialogando, llegando a acuerdos, confrontando ideas y en último término recurriendo a los tribunales.

En un país occidental avanzado y democrático los ciudadanos no utilizan la violencia para defender sus intereses particulares, laborales o de otro tipo.

En democracia la violencia está exclusivamente en manos del Estado y ese Estado está compuesto por legisladores elegidos democráticamente por el pueblo soberano. Transgredir las leyes que todos nos hemos impuesto es un delito.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son funcionarios que obedecen órdenes de sus superiores y éstos a su vez actúan bajo el mandato del poder judicial con el objeto de que se cumpla la legalidad vigente, acordada a su vez por los ciudadanos elegidos a tal efecto.

Tanto los funcionarios como los miembros del poder ejecutivo han jurado o prometido cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes del Estado. Por tanto señor Castro, en democracia no podemos consentir que algunos se quieran apropiar del uso de la fuerza.

Es una vileza que se intente justificar una manifestación no autorizada, el corte de una carretera o vía férrea y agredir a las fuerzas del orden; que si están ahí es para defender el derecho del resto de ciudadanos a desplazarse libremente y muchos para acudir también a su puesto de trabajo (en el que de seguro tendrán problemas laborales; que por cierto tratan de solventar sin molestar a terceros y sin transgredir las leyes). Es intolerable que asuntos tan serios se traten con tanta frivolidad desde un medio de comunicación.

Los mineros, señor Castro, no salen de la mina «al exterior a repeler a los antidisturbios» como usted dice. Las fuerzas del orden acuden por orden judicial a un lugar donde un grupo de individuos han tirado traviesas a una vía férrea o han cortado una carretera incendiando neumáticos. Todo con grave riesgo de las personas que circulan por esas vías de comunicación y que se ven privadas de su libertad y son coaccionadas por un grupo de energúmenos cobardemente embozados y armados de tirachinas con bolas de acero, lanzacohetes caseros y mucha demagogia sindical.

Echo de menos que desde los medios, que desde el mundo del periodismo no se exponga con claridad que aún en el supuesto de que una reivindicación fuera razonable, ese uso extremo de la violencia deslegitima la acción y descalifica a quienes participan en esos actos vandálicos.

Y todo esto lo dice el hijo de un minero. Porque también, señor Castro, en este sector hay personas que eligen defender sus derechos con la razón frente a la barbarie.

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Julio Suárez Yáñez. león