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LA LIEBRE ÁLVARO CABALLERO
León

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C ansados de no encontrar la solución en el BOE, ni en las declaraciones para la galería de las Cortes autonómicas en coincidencia con los periodos electorales, nos hemos pasado a los portales inmobiliarios para intentar salvar los restos del naufragio. La cuenca de Gordón se pone a la venta, por lotes, como las cortas de leña o los productos de temporada de las grandes superficies: las 128 casas bajas de Ciñera, el Casino en el que se estrenó el ocio, los colegios de Santa Lucía, el centro de FP de La Robla que ha forjado el futuro de generaciones, los economatos que se estrenaron para abastecer a los mineros, el cine Emilia en el que Gilda fue un fogonazo fugaz frente a la censura, el campo de fútbol en el que impartía magisterio Manolo España, los pozos con los castilletes enhiestos como un faro para no perder la memoria, las cortas en las que todavía hay 6 millones de toneladas por sacar y el recuerdo de quienes se quedaron allí, como los 6 del pozo Emilio que todavía claman justicia... Todo en el escaparate, en promoción, por 122 millones de euros de salida, como si se pudiera tasar el valor de una familia.

La subasta de la HVL, abocada al concurso de acreedores por el acoso y derribo del Gobierno y los errores de la tercera generación del dinero, desnuda la fragilidad de la estructura económica que sustenta buena parte de la provincia, sobre todo en la franja norte. Un territorio proclive para la aparición de buitres financieros que hacen negocio de la debilidad. Ahora con las casas de Ciñera, igual que desde hace tiempo pretenden con los cotos de caza en los que se privatizan los trofeos para ricos de Visa Oro, con los parques solares y eólicos de concesión al amiguete o con la explotación de los montes para sacar el valor añadido fuera. Cuanta más despoblación, más fácil conseguir la dependencia y la sumisión para supeditar los recursos a sus fines. Pero ni a las administraciones parece interesarles mucho planificar de manera estratégica, que mejor es dar rienda a proyectos millonarios de tajada pero sin repercusión económica, como los que han parido todas estas décadas los fondos Miner; ni los partidos tienen otro interés que jugar al la caza del voto, como acaba de hacer IU con su entrega incondicional a Podemos, saldada con la dimisión del alcalde de La Pola de Gordón justo cuando más le necesitan sus vecinos.

Se vende un pueblo sólo si se deja comprar su gente. A lo mejor no andamos tarde.

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