Diario de León

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alberto gonzález llamas Ex secretario General de la Federación de Industria de CC OO de León
León

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G anar diputados nacionales perdiendo simpatizantes y militancia fiel, así es cómo encara IU en los municipios y comarcas de afectación de la Industria minera las próximas elecciones generales del próximo 26 de junio. En León hay amplias zonas, todas al norte de la provincia, donde la actuación de las políticas de Gobierno unas veces, la inacción otras, junto con muchas de las estrategias de empresarios del sector, han sumido en un declive la economía doméstica y colectiva de estos espacios.

Acentuada la situación en este último mandato por una desatención absoluta del PP, quien firma un pacto y no lo lleva a la práctica, y en medio de los desplantes del anterior ministro Soria, sin soluciones alternativas al empleo, no quedan en activo sino equipos marginales. Al Igual que en León, y también al norte, municipios de Palencia viven idéntica situación.

Con la decisión de IU de no firmar el pacto que se propuso el día 7 en la Escuela de Minas de Madrid en apoyo al sector carbonero, cabría preguntarse ¿quiere IU el voto de las cuencas mineras? Si, a lo que parece, a la dirección de esta formación lo que le importa no esto, será pues otra cosa. Se dedican a la política y, por tanto, no hay que ver aquí fallos ingenuos de principiantes, es una decisión estudiada en sus pros y contras. Qué decir ante el cambio de posición, varias cosas. La primera es que tienen todo el derecho a optar por lo que lleven a sus plenos y a sus conciencias. Después de esto, ya no tendrán derecho alguno a decir que están del lado de quien lleva batallando por la supervivencia de las comarcas dependientes de esta industria. Si se está en otras cosas, se está en otras cosas.

Quienes conocemos los entresijos de las organizaciones sabemos que en éstas, hay opiniones variopintas y hasta encontradas, pero los gestos de sus líderes, sus presencias o ausencias son una expresión de la marca. Para quienes hemos visto dirigentes regionales y federales, coordinadores federales como Cayo Lara, o Gaspar Llamazares, marchando a nuestro lado, conjuntamente frente a las políticas contra los mineros, es duro ver el rumbo emprendido, y es cruel además, porque negándose a rubricar el acuerdo, lo que no supone además más que una simple declaración de intenciones, se separan de parte de la masa obrera y batalladora que pelea por sus convicciones e intereses, antes de resignarse ante la fuerza de una avasalladora política gubernamental de derechas, que desprecia a los mineros y las cuencas mineras, consciente de que aquí tienen adversarios políticos y sindicales que no facilitan el voto a la derecha.

No reprocho nada a Podemos, si acaso el apelado izquerdismo del que hacen gala, cuando han mostrado un desprecio notable hacia los sindicatos, no dirigentes, sino a las organizaciones, como si los integrantes de CC OO, con sus afiliados no representaran cien meces mejor la verdadera izquierda.

Pero ante la posición de IU no se pueden cerrar los ojos. Si los sindicatos hiciesen lo mismo que aducen algunos en IU para no firmar, con eso de que allí estaban la patronal, corresponsable de la situación en el sector, y los principales partidos políticos que han ocupado gobiernos anteriores, ¿con quién deberían firmarse acuerdos que podrían beneficiar a los trabajadores en las empresas o en los convenios colectivos?

Es, en fin, argumento tan pueril, que no sabe sino a excusa. Trato de ponerme a salvo de la superficialidad para no ver objetivos más amplios compartidos, como acotar el espacio a las ideas retrógradas y reaccionarias que impiden que los más desfavorecidos tengan el amparo público y que las políticas se orienten hacia los trabajadores, hacia empleos y condiciones de vida más dignas, contra el recorte de derechos laborales y sociales, luchando por conquistar espacios de libertad, democracia y derechos laborales. Pero compartiendo todo eso, es imposible dejar de ver que en las comarcas mineras, con la minería hay condiciones y sin ellas no hay nada. Cada cuál ha de elegir dónde se coloca.

A unos y otros, decirles que muchos de los líderes mineros de Comisiones Obreras (Muñiz Zapico, Manuel Nevado Madrid, Gerardo Iglesias) dejaron sembrado algo a quienes hoy continúan, y es por esto que se sabe aquí mejor que en ningún sitio lo que es luchar junto a la clase trabajadora y sufrir las consecuencias. Nevado Madrid que lideró la Federación minera de CC OO, siendo además militante de un PCE en clandestinidad, cuando la ideología recargada de izquierdismo intentaba dominar en el sindicato con críticas a determinados pactos, solía decir: «a la izquierda de CC OO no cabe ni un alfiler», significando que no puede haber ideas más de izquierdas que en quien defiende a los trabajadores, sin acuerdos unas veces o con ellos las más.

En suma, si a IU, a sus dirigentes, por mucho que vaya en una coalición el día 26, no les queda ni la más mínima autonomía para mostrarse en un acto de significación política y social junto aquellos que piden su ayuda, claros en el discurso, firmes en el fondo, con alternativas, reflexivos y valientes, puede que la organización que dirigen haya claudicado, y votar a un claudicado es algo doloroso e innecesario.

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