TRIBUNA
No ‘podemos’ cargarnos los planes de pensiones
H ace pocos días esta Tribuna publicó un artículo referente a lo que Podemos denomina «pantallas fiscales», quiero pensar que con total desconocimiento de su funcionamiento. Al final dejé como postdata el siguiente comentario: «Otro día también podríamos hablar de los 10 millones de españoles que tienen contratado un plan de pensiones y cuyo montante total asciende a 103.000 millones, para ellos también tienen ocurrencias estos señores». Me he/han animado a tratar este tema, que espero exponer de forma sencilla, pese a su aparente complejidad.
Varias son las propuestas de Podemos para las pensiones, entre ellas la indexación, lo cual hubiese supuesto que los pensionistas hubiesen visto rebajadas sus ingresos en 2016 y previsiblemente en 2017 en vez de la subida del 0,25% que han tenido este año. Sin embargo, me voy a centrar en un punto muy concreto que se contempla en su publicación 50 pasos para gobernar juntos. En el Apartado I (Democracia Económica), punto 16 (Pensiones), se propone la «Eliminación de los beneficios fiscales para la previsión complementaria individual, como es el caso de los planes de pensiones privados».
Con este enunciado parece que se refieren a la reducción en la Base Imponible que se contempla en el artículo 52 de la Ley del IRPF por las aportaciones a Planes de Pensiones con el límite de la cantidad menor entre 8.000 euros y el 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas. La justificación a esta deducción, que no desimposición, es la imposibilidad de disponer de ese dinero para cualquier fin que no sea el de complementar los ingresos de las personas que han llegado a su edad de jubilación, salvo circunstancias muy concretas, como paro de larga duración o enfermedad grave. También se prevé en la normativa actual poder reembolsar a partir del décimo año. Sin embargo, en el momento de percibir ese complemento debe tributarse como rendimiento del trabajo desde el primer euro en la Base Imponible General del Impuesto, es decir, acumulado a otro tipo de rentas y aumentando el tipo impositivo al ser el IRPF un impuesto progresivo. De la misma forma que deducimos la Seguridad Social de nuestros ingresos del trabajo y tributamos por la pensión recibida en su momento.
Por tanto, se trata únicamente de postponer el pago del impuesto. De hecho, en el artículo 7 de la Ley reguladora del IRPF, precepto que hace referencia a las exenciones, no se realiza ninguna mención a las aportaciones a estos Planes, sino como hemos visto, en el 52 en relación a las «reducciones por aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social». Por tanto, en su demonización de todo lo que suene a dinero privado piensan cambiar el tratamiento de los Planes de Pensiones que se pueden contratar individualmente, es decir, los que contrata directamente el aportante, bien sea en bancos, entidades de seguros o mutualidades, estas últimas de gran importancia, cabe reflejar que la Mutualidad de la Abogacía cuenta con 190.000 mutualistas y gestiona 5.270 millones de euros.
Si derogamos la deducción que la normativa contempla hoy, que más bien trata de diferir el pago del impuesto a otro momento, no tiene ningún sentido realizar aportaciones a Planes de Pensiones, ya que el dinero lo tendremos cautivo hasta la edad de jubilación habiendo tenido que pagar impuestos por ello en un primer momento. No sabemos si por eliminación de los beneficios fiscales también se refieren a la deducción del 30% si se perciben los rendimientos de una sola vez en forma de capital, cuya justificación reside en atemperar la progresividad del impuesto en relación a la percepción de las rentas de forma periódica, aunque en todo caso no cambia las consecuencias, la desaparación de los Planes de Pensiones complementarios. Ello significa desconocer totalmente la realidad y no voy a entrar en temas ideológicos de si es mejor un sistema puro de reparto, cuentas nocionales, privado puro o híbrido, que es por donde van a ir los tiros en España. La realidad es que las pensiones públicas no van a mantener su poder adquisitivo en el medio plazo, fundamentalmente por razones demográficas y de longevidad, sin entrar en otras consideraciones, que las hay.
La semana pasada, concretamente el 16 de junio, en un encuentro realizado en Madrid en el que se trataba acerca de la sostenibilidad de las pensiones públicas en cuanto al mantenimiento de su poder adquisitivo, Inverco, representantes de Caser y Unespa, entre otros, hablaban de la insostenibilidad del sistema, pero me quedo con las palabras que en aquel encuentro pronunciaba Carlos Moreno, economista de la Secretaría Confederal de Protección Social y Políticas Públicas de CC OO «nadie pone en duda que es necesario reforzar el sistema de pensiones y no sólo público». Todos los convocados coinciden en que es necesario incentivar los planes de empresa y los planes privados, incluso el representante de CC OO.
Según Inverco, un jubilado español cobra hoy de media un 80% de su último sueldo, mientras que la media Europea está en el 60%, es decir, un 40% menos que el último sueldo, por lo que la falta de planificación complementaria de la pensión podría derivar en una pensión insuficiente para atender las necesidades en su momento.
Pero además, en la misma semana, el 17 de Junio, Schroders, una de las mayores gestoras del Reino Unido, publica su Estudio Global de Inversión 2016, con una encuesta Europea de la cual saca como conclusión que los españoles son los que más confían en una pensión pública en todo el mundo : «Los inversores españoles reconocen la importancia de ahorrar para la jubilación pero siguen demostrando una confianza excesiva en el Estado»… «Las contribuciones previstas de los planes privados son los menores de Europa junto con Rusia, 8.7%». Para hacernos una idea, el montante de inversión gestionada a través Planes de Pensiones alcanza en España un sonrojante 10% del PIB, mientras que en el Reino Unido es del 76%, más de 2 billones de euros, el doble del PIB total español y en Holanda el 134% sobre PIB. El monto total de Fondos de Pensiones en el mundo es de 26,5 billones de dólares, por lo que España representaría el 0,4% a los tipos de cambio actuales (nuestro Mercado de Valores representa alrededor del 2% del mundo y nuestro PIB el 1,4%).
Cuando a empecé a trabajar en Investment Banking hace casi 30 años, tenía como cliente a Scottish Widows. En España prácticamente ni se sabía qué eran los Fondos de Pensiones, era increible poder tratar con una compañía fundada en 1815 para gestionar las pensiones de las Viudas Escocesas. El mundo de la gestión de Fondos de Pensiones no empezó ayer, no hagamos que España se acabe mañana.
Por tanto, las medidas deberían ir justo en dirección contraria y añadir por lo menos las siguientes:
a) Agilizar los traspasos de los derechos consolidados entre entidades con el objeto de fomentar la competencia ya que técnicamente se puede hacer en menos de 48 horas, puesto que actualmente el límite de 20 días es excesivo. Me refiero a la posibilidad de movilizar la inversión a otra entidad. La contratación de Planes de Pensiones está hoy día fundamentalmente centrada en la Banca comercial y entidades de Seguros generalistas.
b) Diferenciar la parte que procede de las aportaciones, que debe tributar en la Base Imponible General del Impuesto y los rendimientos, que deben tributar en la Base Imponible del Ahorro. Los tipos impositivos varían extraordinariamente, del 19% a más del 50% dependiendo de Comunidad en el caso de la Base Impobile General y del 19% al 23% la del Ahorro.
c) Incrementar la deducción. Existen multitud de casos de personas que obtienen rendimientos irregulares en el tiempo, como aquellos que se dedican a profesiones liberales, deportistas, artistas e incluso pequeños empresarios para los que deducir la cantidad mínima entre 8.000 euros o el 30% de sus rendimientos del trabajo o de actividades económicas puede ser insuficiente en un año concreto. Tengamos en cuenta que el límite antedicho se alcanza con unos ingresos de 26.666 € al año, lo cual dista de ser una cifra desorbitada.
Como conclusión, deben juzgar ustedes, ¿hay que incentivar las aportaciones a Planes de Pensiones o hay que cargárselos?