cartas al director
La entrada a Villafranca
L a entrada por carretera a Villafranca del Bierzo, está que da pena por no decir indecente. La N-VI luce de forma ostentosa con un abandono digno de cualquier pueblo de alta montaña donde nadie lo visita, pero parece ser que en Obras Públicas ignoran que esta población está declarada Conjunto Histórico Artístico Nacional en todo su conjunto. Que el Parador de Turismo se encuentra a escasos cien metros y lindan sus terrenos con una gran cantidad de maleza de los dominios de la carretera donde sin duda las culebras hacen su agosto metiéndose bajo los vehículos que aparcan en el Parador, Cruz Roja o los vecinos del barrio. Resumiendo: los villafranquinos seguimos añorando aquellos delegados de Obras Públicas que no hacían mucho porque, como ahora, poco se puede hacer por falta del siempre dinero para tal fin, pero sí que eran lo suficientemente permisivos como para dejar al pueblo embellecer sus entradas. Desgraciadamente, eso no lo es todo. Los viajeros de los autocares son los que tienen que decir al conductor si éste puede salir a la carretera o no, y todo porque alguien se ha empeñado en no instalar un simple espejo que permita hacer esta maniobra sin causar un accidente, tanto a los que circulan como para los que salen a la N-VI. Aún sin ser mal pensados, somos muchos los villafranquinos que creemos firmemente que el señor delegado de Obras Públicas tiene algo contra nosotros.
Ramón cela LÓPEZ. Villafranca
Corazón y razón
Q ué importante es tener un buen compañero de viaje para disfrutar de la vida. No se cansen, en la escala de valores no reside la felicidad. Una cosa son los objetivos grandilocuentes de lo socialmente correcto, y otros los que de verdad nos humanizan. Vivimos tiempos convulsos y superfluos, y por eso, tenemos que aprovechar el ritmo sincronizado que nos marca el corazón, para ponerlo en sintonía con la perturbable razón.
Jesús Sánchez. león