cartas al director
La pintura rápida no es un arte efímero
E l domingo, día 14, se demostró en el Priorato de Escalada. Hace once siglos, ya un grupo de monjes (y su comitiva) procedentes de Córdoba, «levantaron en este lugar en ruinas este precioso templo, en doce meses escasos, con la ayuda laboriosa del pueblo, y no con sometimiento alguno»... Decir doce meses es decir «de forma rápida», pero espléndida, con la ayuda del pueblo. Doce es un número perfecto y redondo...
Ese día 22 artistas, procedentes de muchas partes de España, vinieron a Escalada y plantaron en sus derredores sus caballetes de trabajo, sus lienzos limpios, abiertos a toda esta maravilla que les estaba esperando. Los alrededores del monasterio parecían campos ardientes de Córdoba, bajo el sol radiante y el seco aire. Los artistas repartieron el territorio, y los ojos de todos miraban a la maravilla mozárabe, ardiente y fresca a la vez. La visión fantástica descendió hasta las manos laboriosas y los dedos, receptores de una multiforme inspiración, místicamente compartida, pero distinta. Fueron seis horas calientes, ardientes y ardorosas. Y fueron 22 resultados diferentes, pero hermosos, cada uno a su íntima manera.
La pintura rápida no es un arte efímero. Y menos aún cuando se dedica a un escenario tan mítico, místico y atávico. Esta iniciativa puede, —y debe— ser un motivo para demostrar que la labor de muchos puede, —y debe— ser el motor más potente de la cultura popular. Y una vez más se ha demostrado en nuestro Priorato de Escalada.
La pintura rápida no es un arte efímero. Tampoco es efímero todo lo que hagamos alrededor de este monasterio de once siglos que disfrutamos. Aunque algunos nos lo cuenten como efímero... Larga vida a los certámenes de pintura rápida en San Miguel de Escalada... y larga vida al arte!
Alfredo García Fdez. león