Diario de León

TRIBUNA

Despedida a un sacerdote culto y trabajador

Publicado por
JOSÉ CRUZ CABO PERIODISTA
León

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A unque ya llevabamos un tiempo sabiendo que a don Santiago Carrizo Villadangos la enfermedad estaba minando sus fuerzas, la muerte siempre nos coge por sorpresa. Cuando don Santiago vino a nuestra ciudad, de párroco de Santa María, corría el año 1967 y enseguida se puso en contacto con gráficas Nino, para conocer uno de sus quehaceres, como era el semanario que en esta empresa se confeccionaba todas las semanas, El Adelanto . La verdad es que en el año siguiente se decidió por ayudar a Chencho, que se iba a casar y no tenía trabajo, nombrándole subdirector, a pesar de que había habido una asamblea con los que escribíamos y habíamos decidido que fuera don José Marcos el subdirector.

José Marcos estuvo unos meses, pero en 1968 don Santiago nos comunicó que el nuevo subdirector sería Chencho. Esto a Juan Florencio Pérez le ayudó para entrar en Proa y la subdirección del mismo fue a parar a manos de Carlos Alonso y su cuñado Leopoldo Martín, quienes estuvieron hasta septiembre de 1972 y entonces don Santiago me nombró subdirector a mí. En el periódico no hubo desde entonces novedades hasta agosto del 2006, en el que se nombró la actual dirección.

Pero Don Santiago fue mucho más que un administrador de un semanario, que le costó muchos disgustos y viajes a Salamanca, porque el diario de la capital charra, también con el nombre de El Adelanto, pedía que se cerrara el nuestro. Pero logró un acuerdo para ponerle el título actual. Además, fue junto con don Rogelio —pero moviendo don Santiago los hilos—, el que consiguió que la entonces Caja de Ahorros de León, contribuyera a que se hiciera la hoy residencia de Castrotierra. Pero además realizó en Corporales una casa de verano para que los chicos pudieran ir a pasar unos días. Una casa dotada con piscina, cancha de baloncesto y grandes paseos por aquellos bellos alrededores. Creo que ahora ya no pertenece a la Parroquia de Santa María.

Pero, sobre todo, a Don Santiago, por lo que La Bañeza no lo podrá olvidar nunca es porque consiguió a fuerza de años, disgustos y muchos viajes, que se rehiciera el magnifico organo que posee la iglesia de Santa María, cuyo arregló consiguió y ahora es una joya de la ciudad.

Se empeñó y consiguió restaurar esa bella imagen de La Piedad de Gregorio Hernández y además le hizo una bella capilla para ella que ahora es la joya de la iglesia. También recuperó las hermosas estatuas de santa Teresa y san Pedro de la entrada al templo. Realizó obras en la iglesia hasta encima del campanario, restaurando las escaleras de la torre y realizando otras para llegar hasta el piso final y desde allí poder contemplar todas las panorámicas de la comarca. Su pasión predilecta era la pesca y en tiempo de apertura todos los días que podía iba a ejercer ese deporte que le entusiasmaba y según don Rogelio el día de Santiago invitaba a los compañeros sacerdotes a comer en su casa y les daba entre otras cosas truchas escabechadas pescadas por él mismo.

Santiago Carrizo Villadangos fue una bendición para La Bañeza que a su vez le hizo hijo adoptivo, en un acto público celebrado en el salón de sesiones del Ayuntamiento. Amigo y compañero de fatigas en el semanario bañezano hasta 2006, te voy a echar de menos y sobre todo voy a extrañar tu sonrisa, tu amabilidad y sobre todo tu interés en hacer de nuestra ciudad una ciudad mejor. Hasta que nos volvamos a ver allá arriba.

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