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fuera de juego carlos frá
León

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A uno le entran ganas de hacerse monárquico o juancarlistas o como quieran llamar al reconocimiento que se merece el único que en España ha entonado con claridad un ‘Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir’. Aburren las disculpas, los no es lo que parece y las horas de espera hasta que la presión es quien genera en verdad las dimisiones y llegan las medias verdades más propias del párvulo al que pillan en su primera mentira. Y todo para maquillar que embebida de sí misma, abriéndose sitio a golpes, acabó como Bonnie —aunque sin Clyde— en un control policial que convirtió el final de su carrera política en metáfora de su trayectoria. Ser vicepresidente de la Junta amenaza con convertirse en deporte de riesgo. Sobran precedentes en forma de Ciudad del Golf, de tramas solares o eólicas, ‘Perlas negras’ o un poco más atrás de quienes pasaron de la variante de Olleros a los telediarios cuando los jueces optaron por diferenciar entre churras y merinas en lo de la corrupción. Cómo para no repensarse la sucesión...

Valdeón ha dimitido pero poco. También bebió pero poco. Y siendo médico nos explica que conducía tras tomar un ansiolítico. Eso sí, parece que autorrecetado. Y que lo mezcló con un par de cañas... y supimos que se fugó tras impactar contra un camión ¡con el lado izquierdo de su volvo! y que...

El esperpento lo redondea la alabanza que recibe de Podemos, porque sólo gracias a las luchas internas del PP zamorano existe una mínima polémica para que se vaya del todo quien durante tanto tiempo ha invitado a marcharse o a callarse a cualquiera disparando a los cuatro puntos cardinales. Chirría verla aferrada al escaño —era crítica con los aforamientos— a quien siempre en la ‘pole’ del pin-pan-pun y con su recetario en la mano, proclamaba su asco —literalmente— o su condena sin paliativos hacia personas —especialmente si eran de su partido—que al final incluso no llegaban al banquillo.

En este verano nos quisieron hacer creer que lo más importante de todo lo ocurrido era que ante la Catedral se había repetido lo de «no sabe usted con quien está hablando», y esa frase parece que planea sobre la huida de la A-6.

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Valdeón recordaba a dos compañeras de filas en su afán por ser un verso suelto populista. Una acabó arrollando a dos policías en Madrid con su coche. La otra seguía embebida con su ‘Candy Crush’ el último debate de la nación.