TRIBUNA
Antes PSOE, ahora PP, después…

E n general los ciudadanos somos de mucho dejarnos llevar. Y más los leoneses, como decía Crémer con irónica precisión, entremetidos en nuestra individualidad. Nos cuesta compartir. De esto nos puede hablar con notable precisión nuestro sociólogo de cabecera leonesista, David Díez Llamas, siempre activo.
Vamos dejando pasar el tiempo, como si fuéramos dando por buena la teoría inmovilista de Rajoy, a ver si en ese transcurrir, por adormecimiento, se van arreglando las cosas.
Confuso, como la mayoría en la política «global» española, rebasado el bipartidismo por la presencia de los partidos emergentes, pretendo ceñirme más bien al ámbito de la local, por cuanto es la más próxima, pero connotada en aquélla; aunque tal vez deba decir mejor regional sin que pierda la concomitancia que deseo.
Lo que nos dan en política nacional tanto el PSOE como el PP, es el café del olvido por ausencia de valedores de lo leonés; y mayor dosis en la autonómica, por aquello de región leonesa desconocida. Sin embargo les votamos, y a partir de ahí, ni nos consultan ni nos defienden, «hasta la otra» en la que reincidiremos.
Procurando en todo momento no caer en el provincialismo, teniendo como compañero el sentimiento leonesista, me permito poner, una vez más, el foco de modo especial en las formaciones leonesistas, pensando que éstas podían haber ido más allá…
Es evidente que la leonesidad triprovincial, territorial y de sentimiento, no está en su mejor momento. En su defensa siempre hemos encontrado al Prepal, y sigue, pero declinando de forma preocupante. UPL por su centralidad en la provincia donde sensiblemente el sentimiento leonesista se da de forma continuada, goza del arraigo que la fidelidad sentimental renueva para mantenerla en pie.
El leonesismo político ha tenido mejores momentos. Y la UPL a pesar de todas las vicisitudes, desmayos, desencuentros y escisiones que han venido desdibujando su presencia y cometido leonesista, sigue siendo necesaria para que el pueblo leonés tenga presencia más allá de lo municipal. Pero la «hucha», ese reservorio de sustento leonesista, cultivado por el repartido movimiento sociocultural, mal que nos pese a unos y a otro, se va agotando.
Dónde está la labor pedagógica leonesista diaria de UPL, dónde la práctica respetuosa del ideario. La maldición de las discrepancias internas que agriamente acaban en rupturas, sin son posibles y dañinas, como estamos viendo en el gran partido PSOE, con una sola ideología en sus militantes, cómo no habría de ser posible también en una formación como UPL, donde conviven distintas ideologías en la militancia, teniendo como congruente el sentimiento leonesista.
Si echamos la vista atrás, sin ira que nos borre la juiciosa visión de los recuerdos, ya con suficiente perspectiva en el tiempo, nos sorprenderemos de las vicisitudes internas sufridas; y que, a pesar de ellas, el deseo de pervivencia de lo leonés amenazado se muestra como el acicate de conservación. ¡He ahí tema para otra ocasión!
Si en algún momento llegamos a permitir, por inacción, que esta formación muera en las urnas autonómicas, puede que estemos, si otra formación no lo remedia, iniciando sin billete el viaje a la nada como País Leonés, aupando nominalmente al ente castellano, porque desde el tratamiento socioeconómico centralista glotón, ya nos tiene borrados. Sin embargo hay un dato interesante. Como muchos leoneses, me encuentro entre los sorprendidos ante la meritoria labor que el procurador autonómico de UPL por León, ejerce con cierto rigor político de sentimiento leonesista... Para mí la mejor o la más positiva actuación de UPL en cuanto a su condición de formación política en la actualidad. Él nos muestra esa necesidad de pervivencia leonesista defensiva en el ente.