Diario de León
Publicado por
LA VELETA JUAN CARLOS VILORIA
León

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E l corte de las mangas de Gerard Piqué para jugar el partido de la selección contra Albania ha dejado efectos colaterales. Un malentendido provocó una oleada de comentarios en Twitter. Pero incomprensiblemente el jugador más activo y descarado de las redes, el que más vacila a todo lo que se mueve se sintió tan ofendido que entró en depresión. Los enemigos jurados de las redes sociales aprovecharon para responsabilizar a los tuiteros de la huida (diferida) del jugador catalán. Los habituales fustigadores de Piqué de repente se convirtieron en sus defensores (Pique no te vayas) mientras el jugador anunciaba su desconexión unilateral de la selección española, no de manera inmediata, sino a la vuelta de dos años (Como la independencia de Puigdemont).

Al final del partido el jugador sacó la camiseta ante las cámaras para demostrar que allí no estaba la bandera de la discordia. Todo con un tufillo de vacile nacional insufrible. Era la segunda vez que el defensa culé tenía que explicar las curiosas coincidencias de su gestualidad adversa con la simbología que acompaña al combinado nacional. La peineta en el hombro de su compañero de la derecha cuando sonaba el himno, casualmente, respondía a un repentino ataque de ganas por crujir los dedos. La camiseta le estaba estrecha y tuvo que hacer un corte de mangas. Todo inocente, por supuesto. Pero no me resisto a dar una cierta intención a ese metalenguaje con que el defensa se explica ante un público que le mira con lupa desde el nordeste nacionalista. Un público para el que la presencia de Piqué marcando goles para mayor gloria de la selección española es un sapo difícil de tragar.

Luego están los que no pueden con el ‘humor’ de Piqué pero miran para otro lado con tal de que siga jugando con España. Es otro tipo de metalenguaje que se llama morderse la lengua. El Camp Nou se llena de esteladas y en el minuto once atruena en el campo el grito de «inde-pen-den-cia». En ese clímax vive cada día Piqué. Y no es difícil entender que las contradicciones acaben haciendo mella.

Aunque siempre se ha dicho que la política no debe mezclarse con el deporte, el proceso secesionista catalán no ha dudado en contaminar al Barça. Resulta que las banderas independentistas son solo libertad de expresión y que los gestos del defensa son una maldad de quienes los malinterpretan. Ya. Pero tampoco hay que tomárselo muy en serio. Igual a Piqué le ocurre con su anuncio de secesión de ‘La Roja’ lo mismo que le viene pasando a los independentistas con la independencia. «Este año no, pero el que viene seguro».

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