cárceles filipinas que quintuplican los presos para los que fueron diseñadas

FRANCIS R. MALASIG
Presos filipinos se amontonan en la cárcel de Ciudad Quezón, una de las más ocupadas del país, porque la intensa campaña contra la delincuencia llevada a cabo por el presidente Duterte contra los traficantes de droga ha agravado el hacinamiento en las prisiones. La cárcel de Ciudad Quezón está diseñada para 800 presos, pero alberga ahora a 4.000 detenidos.