SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS ??ARTURO PEREIRA??
Visión de futuro
U na de las frases más repetidas a nivel mundial es que nuestros hijos vivirán peor que nosotros. Esto crea una verdadera desazón tanto para nuestros jóvenes como para los padres. La Historia, con algunas interrupciones, ha sido un camino lineal hacia el progreso y mejora de la calidad de vida. Por ello, nos sorprende y angustia que nos digan que está línea se va a romper, y precisamente con nosotros.
No cabe duda de que nuestra calidad de vida es muy superior, por ejemplo a la de una persona del medievo, pero parece que las dudas surgen respecto de si el sistema de organización social, por lo tanto nuestros actuales parámetros políticos y económicos se podrán mantener. A este respecto un gran pesimismo se ha instalado en todos los países y sociedades.
La incertidumbre es mala consejera para la seguridad y la falta de seguridad es mala compañera del progreso. El origen de esta incertidumbre parece estar en que el sistema neoliberal económico, no ha dado los resultados deseados y al mismo tiempo ha generado lo que bajo el nombre de «populismo» engloba distintas teorías políticas que ofrecen soluciones a la falta de rumbo que aqueja a nuestras antiguas estructuras de poder.
Si bien es cierto que la situación descrita genera necesariamente inquietud, el debate al que estamos asistiendo deja fuera elementos de fondo que inciden directamente en el futuro de la humanidad. Es precisamente este concepto lo que está en juego. ¿Qué será de la humanidad a medio plazo?
En sesenta años la humanidad ha avanzado tecnológicamente más que el resto de su Historia. Ha experimentado todas las formas de gobierno y economías posibles, algunas ya superadas pero reivindicadas de nuevo por algunos. ¿Servirán las políticas y los modelos económicos actuales para dentro de, por ejemplo, otros sesenta años?
Frente a la globalización, se ofrece por los nuevos «gurús», que siempre los hubo, volver al modelo de sociedad internacional de la paz de Westfalia donde cada Estado era soberano y ejercía su soberanía frente a los demás.
Con la evolución tecnológica en constante aceleración, intentar aislar un colectivo de individuos del resto, sea de la entidad que sea, estado, región, o incluso continente va a ser muy difícil. Es cierto que la tecnología está en manos de unos pocos estados, que son los más ricos. Pero, si estos estados no tienen clientes para esa tecnología no podrán mantener su riqueza, necesitan a los más pobres como clientes. Además, habría que ver si dentro de los propios estados tecnológicos, todos los individuos son depositarios de los beneficios de la tecnología. Si no fuera así la conflictividad social sería muy grave.
El concepto transhumano y sus consecuencias en el ámbito sociológico está siendo analizado por distintas ciencias, tanto las que llamamos puras como las sociales. Se trata de una nueva evolución del ser humano que además de otorgarle mayores capacidades y longevidad, afectaría a su conciencia. Aquí radica la encrucijada de la humanidad. Vamos tan rápido tecnológicamente que ese proceso vertiginoso se puede llevar por delante todas las políticas y economías que hasta ahora hemos ensayado.
Problemas que hoy condicionan las relaciones internacionales como el hambre en el mundo o la contaminación medioambiental, están en vías de solucionarse según algunos científicos. La creación artificial de alimentos, la utilización de energías renovables, la posibilidad de controlar la natalidad… en definitiva, el ser humano tiene en sus manos a través de la tecnología satisfacer sus necesidades históricas.
No sería muy ridículo pensar que en un futuro no muy lejano las actuales formas de gobierno desaparecieran y con ello sus estructuras políticas, los estados. Este tema del gobierno del futuro fue abordado por el científico ruso Vladimir Vernadski, quién afirmó que el gobierno del futuro podría ser lo que él denominó Noocracia que básicamente consistiría en que las personas formaríamos una colmena a través de la conexión de nuestras mentes regidas por un órgano superior.
La teoría de Vernadski, no es más que un ejemplo, hay otras muchas teorías. Nadie puede asegurar como evolucionará el ser humano. Lo que sí se puede afirmar es que hoy por hoy el temor al futuro se está instalando como una peste en nuestras mentes. De la acertada gestión o no, de estos momentos de crisis depende que la humanidad tenga un futuro, mejor o peor, pero futuro. Considero que será mejor si se tienen presente los valores tradicionales que son la base de un mundo que creció, desarrolló a las personas y nos ha permitido alcanzar cuotas de bienestar nunca conocidas. La actual crisis es consecuencia de que estamos relegando esos valores y estamos desnortados.