Nuevo atractivo para dinamizar el sur de la provincia
La nueva relación que se está institucionalizando entre las administraciones leonesas y vallisoletanas empieza a generar frutos concretos. El encuentro que mantuvieron ayer los presidentes de las diputaciones sirvió para dar el empujón definitivo a una vieja aspiración de las zonas limítrofes de ambos territorios y que permanecía en el cajón de los asuntos pendientes desde hace tres décadas. La vieja líneas férrea entre Palanquinos y Medina de Rioseco quedó en desuso por los años sesenta y aunque desde la Diputación leonesa se inició su transformación como ruta verde durante la presidencia de Alberto Pérez Ruiz el proyecto únicamente se desarrolló hasta Castrofuerte.
Pero ahora las dos provincias comparten el objetivo de crear un corredor verde que puede servir como eje vertebrador y dinamizador de los recursos turísticos que existen en ambos territorios. Los técnicos ya se han puesto manos a la obra y será uno de los ejes prioritarios dentro del gran acuerdo de colaboración entre las diputaciones de León y Valladolid que se puso en marcha en el mes de abril.
Las fronteras establecidas por los límites territoriales reclaman cada vez más un esfuerzo desde las instituciones para superarlas porque las realidades no saben de esas líneas creadas por el hombre. La colaboración en proyectos como éste del nuevo corredor verde es fundamental para poder darles un plus de valor y también muchas más opciones de que lleguen a ponerse en marcha.