Diario de León
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HOJAS DE CHOPO. ALFONSO GARCÍA
León

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Descienden los partidarios de mantener un estado con comunidades autónomas igual que el actual, según el último barómetro del CIS. Sigue la tendencia: aviso para caminantes, aunque se sonrían los que piensan a los ciudadanos desorientados. Confundidos y alejados de los que dicen representar. Las comunidades autónomas fueron creadas para acercar la Administración a los ciudadanos, pero el resultado no parece haber sido el inicial. Se ha engordado hasta la deformación con la presencia política. Entre buena parte de la población existe la percepción fundada de que hay comunidades autónomas de primera, segunda y tercera, y que la prédica de los rectores de nuestros destinos sobre la igualdad de los españoles es más que discutible. Sin entrar en otros aspectos que la in/justicia hace evidentes. En esa conciencia ciudadana aflora la idea de que tales comunidades, algunas de forma especial, fueron diseñadas por y para políticos. Sobran muchos miles en este país. Por no hablar de los puestos creados para aquellos que podían quedar alejados del reparto de la tarta, con sueldos prohibitivos para el común de los mortales y de más que dudoso mérito. Adelgazar este entramado proporcionaría dineros para otros menesteres más importantes y justos, más cuando su reparto —y sigo dando voz a esa percepción— no obedece en todos los casos a criterios objetivos y razonados. Dicho de forma más contundente, mucha publicidad e imagen de lo poco que hacen, poca eficacia en lo mucho que falta por hacer. La creación de comisiones para atajar problemas sin decisiones básicas que los afronten parecen inútiles. Piénsese, por ejemplo, en el problema demográfico de esta comunidad, cuyo futuro no es nada halagüeño, por la desmotivación económica y por la falta de vertebración del territorio.

Al margen privilegios internos, las diferencias intercomunitarias se evidencian en varios planos. La profunda brecha educativa, el desigual trato hacia los más débiles… El espacio solo permite una referencia, que afecta a la salud, desigual según la zona en que vivas o la comunidad a que pertenezcas. Ciertas vacunas para niños y algunos medicamentos, caros en algunos casos, se dispensan de forma gratuita en unas, previo pago en otras. Las vacunas obligatorias para viajar, pagadas sus respectivas tasas, carecen de alguna de sus dosis. ¿De qué igualdad hablamos? Ya se sabe que los que dan más voces son los que más miedo tienen a que no se les escuche.

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