SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS ?ARTURO PEREIRA?

Los últimos de Filipinas

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León

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N o voy a analizar la película que lleva este nombre. Es simplemente una película y debe reconocerse que ha puesto de actualidad uno de los hechos históricos quizás olvidados por la inmensa mayoría de los españoles, dejando al margen aquellos que sienten afectación por nuestra historia militar.

Me interesa destacar las virtudes de aquel grupo de españoles que defendieron con tenacidad lo que creían que era su deber. Con sus momentos de dudas, de debilidad como seres humanos acorralados y víctimas de todas las penurias del mundo. Todo ello, unido al contexto histórico en el que se desarrollaron los hechos, con la desintegración final del imperio español, configuran el peor escenario posible para aquellos hombres que representaban precisamente a una España que había sido la dueña del mundo.

Es fácil criticar la decadencia, es más, la decrepitud española en aquellos momentos. Es fácil criticar las decisiones de los mandos de este puñado de héroes. Pero, no debe olvidarse que para perder un imperio primero hay que construirlo, y no se construye un imperio sin hombres y mujeres extraordinarios. Por la misma razón, un imperio no se pierde de un día para otro, porque siempre quedan héroes dispuestos a realizar las gestas más increíbles.

Sé que afirmar esto hoy en día es raro, ajeno a nuestra forma de entender la vida. Es más, si hoy nos encontráramos ante una situación parecida, probablemente nos rendiríamos, entregaríamos la iglesia y a lo mejor venderíamos los Santos. Pero, los hechos discurrieron en 1898, momento histórico donde todavía ser español representaba algo en el mundo. Momento histórico en que a los Estados Unidos se le consideraba como un pueblo no de segunda sino de tercera división.

El ejército español de la época no estaba en su mejor momento, igual que la sociedad española. El pesimismo se había instalado de forma que parecía definitiva, no hay más que leer a la Generación del 98. Todo eran males y entendíamos que hacíamos todo mal.

Pudiera afirmarse que seguimos con la misma idea. Cada vez que hablamos de nosotros mismos lo hacemos para flagelarnos. No hay película histórica que no suponga una crítica sobre nosotros mismos. Se desprecia lo que pudiera haber de positivo en nuestro pasado y se incide en lo negativo. Somos los únicos que hacemos tal cosa.

Los norteamericanos lo tienen claro. Su pequeña historia en términos cronológicos, es motivo de orgullo patrio y a través de Hollywood la mitifican y dan a conocer a todo el mundo. Nos gustará más o menos, pero esa es la realidad y reconocen su pasado como algo que hay que honrar. Y el pasado hay que honrarlo reconociendo las sombras pero también las luces.

Somos un pueblo muy complejo, cainita, con tendencia a la autodestrucción y esto es un problema muy serio. Creo que debemos un respeto hacia nuestros antepasados y al menos debemos intentar analizar y contar nuestra historia de forma lo más objetiva posible. Ello supone no ocultar lo que de positivo hemos realizado como pueblo.

España ha aportado mucho a la historia de la humanidad. Muchas cosas buenas y también algunas malas, pero creo que el balance puede considerarse positivo. Debemos ser sinceros con nosotros mismos y reconocer que no lo hemos hecho tan mal como para que cada vez que aparece una película histórica nuestra nos inmolemos.

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Quiero recordar que nuestra tierra es la tierra de El Cid, Reyes Católicos, Carlos III, Generación 98, Generación 27, el botillo, la cecina, por ejemplo. Debemos reconocer que algo bueno hemos hecho por el progreso del mundo.