El alto tribunal zanja una causa que ya es ejemplo de eficacia judicial
El asesinato de Isabel Carrasco ya tiene verdad judicial definitiva emitida desde el Tribunal Supremo. Ratifica en líneas generales las investigaciones y las decisiones judiciales ampliando la culpabilidad de la policía Raquel Gago. Atrás quedan poco más de dos años y medio de trabajo de la Justicia, en una causa que debe servir de ejemplo por la celeridad con la que se ha desarrollado el procedimiento. No hay que olvidar que el crimen de Isabel Carrasco presenta una serie de interrogantes que lo hacían especialmente complejo, lo que se ha podido observar con claridad en los distintos criterios mantenidos incluso entre la fiscalía y los tribunales. Pero desde aquella trágica jornada de la primavera de 2014, en que un policía judicial abría la vía clave de investigación, el procedimiento se ha desarrollado con todas las garantías en el juzgado de instrucción, en la Audiencia, en el Superior de Justicia de Castilla y León, y en el Tribunal Supremo, que confirma las sentencias de Montserrat González y Triana Martínez, y agrava la de Raquel Gago.
El sistema legal ha atendido todas las demandas de las partes e incluso abre las puertas a nuevos recursos ya por la vía extraordinaria del Constitucional e incluso de instancias europeas, pero parece loable la agilidad exhibida. La sociedad demanda que la Justicia actúe así, que las causas no sufran retrasos tan prolongados que acaben siendo injustificables.