EDITORIAL | La Conferencia de Presidentes exhibe que sí existe un problema territorial
Las permanentes tensiones interesadas que se promueven desde territorios como el País Vasco o Cataluña generan desde hace demasiado tiempo que debates realmente fundamentales como la financiación autonómica, la vertebración territorial o la dispersión legal —que traba la economía y complica en ocasiones la vida a los ciudadanos— no consigan alcanzar el nivel de presencia que sería deseable.
La Conferencia de Presidentes de este martes sirvió para poner el acento en los problemas reales de la sociedad española. En los once pactos alcanzados figura la necesidad de una nueva financiación para las comunidades y el reto demográfico, pero también la necesidad de que se busquen fórmulas que unifiquen políticas y actuaciones en aspectos que precisan una mejor coordinación como en la labor educativa, en protección civil, en la unidad de mercado y movilidad, en la tarjeta social, en el bono social eléctrico, en políticas de empleo, en violencia de género o en la relación con la Unión Europea.
Diferencias en todo tipo de campos, empezando por el tributario, amenazan en ocasiones la igualdad entre los ciudadanos que preserva la Constitución. Y en Castilla y León se precisan fondos correctores por su amplitud y dispersión poblacional para evitar mermas en servicios básicos como la sanidad o la educación.