cartas al director
El caso Zozulya
H ace unos días salió a la luz un caso curioso. El jugador de fútbol ucraniano del Betis CF, Roman Zozulya, era cedido al Rayo Vallecano para reforzar su plantilla y seguir soñando con una de las plazas del play off que le darían derecho a pelear por el ascenso a la división de honor. Pues bien, una hora antes del partido que debía disputar el Rayo con el Almería, un grupo de aficionados vallecanos se manifestaban en una de las entradas al campo con pancartas y cánticos en contra de este jugador. ¿Motivos? Se le presupone una ideología neonazi contraria a los «principios del club» tras unas fotos publicadas del futbolista vestido de militar con el uniforme ucraniano y su bandera, y un rifle kalashnikov.
Su familia, su entorno, sus compañeros del Betis y hasta el gobierno ucraniano lo niegan, pero este grupo denominado ‘Bukaneros’ de extrema izquierda lo veta y el presidente debe recular y dejar sin efecto el debut de este chico con el Rayo Vallecano.
Los ultras lanzan una campaña demonizadora con declaraciones y manifestaciones contra este jugador que realmente asustado renuncia a jugar en Vallecas.
La pregunta es la siguiente, ¿hasta qué punto un grupo de ultras de un equipo puede influir de esta manera en las decisiones de un club? Este grupo no se distingue sobre todo por sus modales ni educación, ni tampoco por su cultura e información. ¿Cuántos de estos ultras sabría colocar a Ucrania en el mapa? Estoy seguro que ni un 5%. Y segundo, ¿saben ellos que Ucrania es un país en guerra contra Rusia? ¿Conocen la realidad del país? Pues creo que nada de nada.
¿El pecado de este jugador ha sido posar como posábamos orgullosos nosotros en la mili con nuestro uniforme y nuestro cetme?
Ese grupo paramilitar que ellos llaman es una brigada de defensa nacional, para luchar contra los rusos, pagada por un judío israelí, que paradoja ¿verdad? como va a ser posible que un judío esté sufragando un grupo nazi. En Ucrania hay casi 105.000 judíos, sobre todo en la zona oriental y muchísimos de ellos viven en campos de refugiados pagados por el gobierno israelí.
Este caso no deja de ser una muestra más de la ignorancia y de las actitudes antipatriotas y fascistas de determinados grupos de la izquierda radical que no saben ni quieren saber lo que es el patriotismo, no lo aceptan y te catalogan de facha si tú lo eres. Debería volver el servicio militar como ya se está volviendo a poner en algunos países del norte europeo, y enseñar a estos tipejos lo que significa tu país, el orden y la disciplina, que no tienen nada que ver con el fascismo. Fascismo e intolerancia la suya.
Carlos Carrera García. Sueros de Cepeda