Doncella de Tudó
Hojeo con frecuencia uno de los libros más atractivos que uno ha leído acerca de aspectos relacionados con la realidad leonesa: Memorias del cura liberal don Juan Antonio Posse con su Discurso sobre la Constitución de 1812, a cargo de Richard Herr (1984). Escribí sobre Posse uno del más de medio centenar de capítulos —otros tantos autores—, inicialmente publicados en este periódico, que conforman el libro, coordinado por Rogelio Blanco, sobre Heterodoxos leoneses.
Las memorias aportan notables datos, sugerencias e impresiones de tres lugares leoneses especialmente, en el tránsito entre dos siglos, XVIII y XIX: Llánaves de la Reina, Lodares y San Andrés del Rabanedo. La permanencia en este último, también como párroco, y donde pronunció el famoso sermón a favor de la Constitución de 1812, permite igualmente un acercamiento a la capital, con sabrosas pinceladas.
Hoy quiero subrayar una sola curiosidad, que, como en tantas otras ocasiones, abre un resquicio para posibles y ulteriores investigaciones. O curiosidades. Escribe Juan Antonio Posse: «Una doncella de Tudó había llegado a Renedo con motivo de pasar a reconocer a sus suegros de Pedrosa. Yo la había visto en mi vida en la Montaña. Los de la Junta Superior, furiosos contra todo lo que pertenecía a Godoy, tuvieron noticia de hallarse allí; la arrestaron y encerraron en un convento de monjas de la ciudad, y a la cual no se me permitió visitar. No tardaron mucho en hacerla volver a Madrid desde el convento de Carvajal, antes de que la corte fuese nuevamente ocupada por los franceses».
El editor anota a pie de página que la doncella llegada a Renedo era ‘Pepita’ Tudó, condesa de Castillofiel, y que fue amante de Godoy, siempre envenenado por la ambición, a partir de 1796. La Tudó, presente en la pintura —¿la modelo de las dos majas, vestida y desnuda, de Goya?—, era, según cuentan, esbelta, de extraordinaria belleza, morena y fina, insinuante y ruborosa. Dicen que también desvergonzada hasta el límite, de mala reputación y descarada.
El editor añade una referencia bibliográfica, a la que hoy habrían de sumarse otras. Buen inicio, en conjunto, para cubrir la curiosidad del episodio que aquí queda referido, y que puede completar el interés bibliográfico reciente por la figura de Godoy. A servidor la doncella le parece un auténtico personaje de novela, aunque se quede en el episodio leonés. La idea flota en el aire por si alguien…