EDITORIAL | Casa del Peregrino: un problema que requiere una solución urgente
Desde que a finales de 2011 el Procurador del Común trasladó la sede a su ubicación actual, la Casa del Peregrino no ha tenido otro uso y su deterioro avanza día a día. Hizo el Ayuntamiento en septiembre de 2014 un primer intento de ceder su explotación a una entidad privada después de que con anterioridad se planteasen otras posibilidades. Se trata de un edificio singular, ubicado en un entorno envidiable, junto al Hostal de San Marcos, y que en alguna ocasión, con el mejor criterio, se propuso como Casa del Escritor, siguiendo el ejemplo más cercano del Museo del Escritor de Madrid o el más lejano y mítico Museo de los Escritores en Edimburgo. Tiene León las mejores posibilidades para darle contenido. La memoria de los Pereira, García Yebra y Crémer, por ejemplo, y el reconocimiento a las figuras de los Mateo Díez, Merino, Aparicio, Colinas, Andrés Trapiello, Llamazares, los Panero, etcétera, cuyos recuerdos se dispersan por el mundo —algunos de ellos precisamente en ese museo que se abrió de Madrid—, no merece menos.
Es entendible que no es el mejor momento para afrontar un proyecto de este tipo y que, en cualquier caso, algo así requeriría la implicación también de otras administraciones, entre ellas el Ministerio de Cultura, pero no debería caer en saco roto esa idea. Y es entendible también la urgencia del Ayuntamiento por resolver esta cuestión no ya sin costes, sino con ingresos que son muy necesarios cuando todavía la deuda será a finales de año de 240 millones de euros. De manera que su aprovechamiento privado para los usos para los que está tipificado
—se incluyen hostelería, restauración y turismo— es la decisión más cabal por cuanto cumple un doble objetivo al favorecer por un lado los ingresos y evitar por otro un deterioro que será grave si se prolonga la situación de abandono.