OPINIÓN
EDITORIAL: Unidad para lograr una tercera edad colaborativa
Las personas mayores de Villadangos del Páramo perfilan un proyecto singular para mejorar su calidad de vida. Liderados por un profesor prejubilado pretenden organizarse para conseguir una vejez independiente y colaborativa. El colectivo Cirma —Asociación Círculo de Mayores— busca añadir ‘vida a los años’. Facilitar que la gente evite el aislamiento, para avanzar en el sentido contrario, en conseguir una forma de existencia basada en la comunidad, en intercambiar soluciones a los problemas que se presentan en el día a día. Las personas mayores precisan «información, formación y ayuda y no saben a quién acudir», explica su presidente, y entre todos es más fácil dar respuestas a esas inquietudes o necesidades.
El plan ideado contempla tres ejes estratégicos: retrasar la vejez del cerebro, potenciar el envejecimiento activo y saludable, y cuidar la relación inexcusable entre dependencia y dignidad humana. Ahora intentarán captar ayudas tanto públicas como de entidades privadas, y entre las metas concretas que pretenden implantar en Villadangos figuran la apertura de un gimnasio mental y un club de la memoria, el diseño de un observatorio de las necesidades, y el establecimiento de fórmulas para proporcionar información y formación para la asistencia tanto personal como familiar.
El proyecto es sin duda loable y muy atractivo. Parece exigible que todos los apoyos que reclaman se les faciliten. El cuidado de los mayores es una obligación para cualquier sociedad y la posibilidad de que se impulse una asistencia ‘cooperativa’ es una fórmula novedosa con unas posibilidades inmensas.