EDITORIAL | La sequía pone en evidencia el déficit de infraestructuras para lograr eficacia
El principio de la sostenibilidad medioambiental se está imponiendo paulatinamente en todos los órdenes de la actividad humana. Ya nadie cuestiona que los recursos son escasos y que debe primar el uso racional y equilibrado. El problema del agua —su día mundial se celebró esta semana pasada— es evidente y los que dependen directamente de su aprovechamiento idóneo son los que mejor lo saben. En el campo existe mucha preocupación tras un invierno singularmente seco. Las inminentes campañas de riego sacarán de nuevo a la luz los déficits históricos que se producen porque las infraestructuras llegan tarde, incluso las que buscan mejorar el aprovechamiento del agua acabando con las fórmulas de derroche que deben eliminarse.
En la provincia de León existe una singular sensibilidad con este problema porque hay proyectos, como la modernización de regadíos o la apertura de canales para aprovechar las aguas de Payuegos que viven retrasos que se pueden contar por décadas. Ahora está sobre la mesa el déficit que padece el Páramo y de nuevo los proyectos se están ralentizando con batallas que generan unos daños evidentes.
Los regantes de la zona del Esla lo tienen claro. El agua debe ser para quién cumple. Por ello exigen que sin garantías de que no habrá problemas en la provincia de León deben bloquearse los trasvases a quienes desde otros territorios no financian las obras del Canal Alto de Payuelos, aunque se benefician de ellas.