Diario de León
Carlos Frá
León

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Por aquello de la limitación de mandatos que marca el calendario político estadounidense, en este país se usa desde hace tiempo el término ‘pato cojo’ para referirse al presidente que está a la espera del desahucio, sin ningún tipo de margen de maniobra. Es una situación de interinidad que paraliza demasiadas cosas, y que complica en extremo el establecimiento de los verdaderos interlocutores cuando hay asuntos de relevancia sobre la mesa.

El calendario interno del partido que monopoliza el poder en ésta nuestra Comunidad, desde que fraguaban los cimientos de la Democracia, lleva a que Castilla y León se haya quedado coja cuando hay tanto en juego. Con la tarta de la financiación autonómica abierta en canal, con la batalla de las nuevas infraestructuras que debe impulsar Europa, con el mapa de las autovías sin completar... con la recuperación económica que precisa impulsos y allá dónde lleguen se hará efectiva... múltiples asignaturas pendientes como para tener que aguardar próximas convocatorias, porque la cada vez más complicada línea de interlocución entre la Junta y Madrid se ha terminado por cortocircuitar después de que las primarias hayan puesto patas arribas la ‘pax herreriana’ que parapetaba tantas cosas.

El sábado se abrió un melón en el PP autonómico que carece de fecha de caducidad ni disposición de nadie a ponérsela. Para complicarlo todo aún más, los de siempre amenazan con dar prioridad a sus ejercicios de supervivencia enredando a unos y otros. Y en León, todo por decidir. La interinidad inactiva en la sede popular durante los últimos años ha dejado sus efectos en los resultados de las primarias y también indignación entre los afiliados que no entienden casi tres años de paralización absoluta, sin girar ni siquiera las cuotas ni dar cualquier opción a escuchar opiniones, por lo que nadie duda de que es imprescindible el relevo.

En el bando socialista el milagro llega de la mano de Pedro Sánchez. Logra lo nunca dado en el PSOE leonés. Se roza la unanimidad, aunque sea en su contra. Esa que ansían en el PP para el próximo congreso provincial. La debacle de Herrera deja daños colaterales y anima a los que permanecían agazapados a airear amenazas para provocar retiradas antes de que se abra la pugna.

León ha quedado como perdedor en la batalla autonómica en una Comunidad coja ante Madrid. Vaya papelón...

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