OPINIÓN
EDITORIAL: La muralla merece un espacio más relevante en León
Un estudio está sacando a la luz las razones por las que fueron desapareciendo las distintas puertas de la muralla de la capital de la provincia, entre finales del siglo XIX y principios del XX. Y al analizar al detalle los restos que facilitan las distintas fuentes se descubre que lejos de lo que se viene asegurando de que se hizo para impulsar la modernidad en realidad lo que animaba los derribos fueron motivos especulativos.
En algunas ciudades de España, como Ávila o Lugo, las murallas se han preservado y se han impulsado fórmulas para su promoción y lo que es más importante, para lograr su integración en la vida ciudadana, para evitar que alguien las considere como un estorbo.
Pero León tiene una asignatura pendiente con su muralla. De aquellos derribos de hace diez años se generan hoy unas carencias muy notables en su trazado pero a nadie se le escapa que su estado de conservación sigue siendo tan deficiente que periódicamente sufre problemas graves incluso en forma de desprendimientos de piedras.
La declaración como monumento nacional data de 1931 y el tiempo transcurrido no ha facilitado las cosas en favor de un elemento arquitectónico de gran relevancia, en el que están presentes rastros de distintas etapas históricas. La muralla dispone de un Plan Director pero las acciones y recomendaciones llegan con cuentagotas e incluso cuando se activan, como en el derribo de las casas de Conde Rebolledo vuelven las caídas de materiales por el mal estado de algunos tramos.