cartas al director
Carta de gratitud de un afiliado de Ciudadanos
S on las siete y media de la tarde, hace frío y llueve. He encontrado el momento justo para sentarme, reflexionar y darme cuenta que tengo muchas razones para ser agradecido. Gracias C’s León porque por fin puedo decir que soy un afiliado a un partido. He salido de mi armario político y ya puedo sentirme integrado en las típicas y tópicas conversaciones del resto de leoneses. Yo también puedo decir orgulloso a los demás que cuando pregunto por cómo se financia nuestra sede o a quien se paga la luz o el agua, no me dan respuestas o se mira a otro lado porque resulta incomodo mantener ciertas miradas.
Me siento orgulloso de poder decir que a mí también me ningunean cuando pregunto sobre cargos de confianza; sé que lo hacen por mi bien, para protegerme y que no se metan en mi cabeza ideas raras sobre cómo es posible que mis datos personales, esos que yo he autorizado a determinadas personas, como por ejemplo un simple censo de afiliado o mi número de teléfono particular esté ahora en poder de otra persona a la que ni siquiera conozco ni he dado permiso; quien no me dice que esta persona no la utilice para otros fines. Gracias por mantener a salvo mi privacidad.
También quiero agradecer esos momentos de hilaridad que me proporcionáis cuando oigo hablar de una playa fluvial en La Candamia, ¿aquí en León? ¿Con diez meses de frío y dos de calor?... me toman el pelo. O lo de las setas esas para cargar los móviles, o lo de las bicicletas eléctricas… esto es una cámara oculta, ¿verdad? ¿O es una película de princesitas Disney?
De verdad, es de agradecer el que ya no se hable del Conservatorio, del Teatro Emperador, de las Aulas Deportivas Municipales, de las Aulas Corales, del paro que hay en León, de la corrupción, de cómo llegan a fin de mes algunas familias, de por qué nos quedamos sin tejido industrial y las empresas se van a otros parques industriales de otras ciudades, es para ser agradecido o ¿no? Oye, a lo mejor os estáis preparando el camino para cuando aterricéis en esas ciudades con vuestro puestín bajo el brazo. ¡Que los favores hay que pagarlos!
Bueno, me despido dándoos las gracias porque me habéis permitido pagar la cuota mensual de afiliación, esa que os da derecho a chulearme. Solo quería pediros dos favores, no es mucho, pero me haría muy feliz y creo que por la indolencia y condescendencia con la que alguna vez me habéis tratado tengo derecho. Este viernes cuando se vote la nueva Junta Directiva de León, ¿podríais explicarme delante de todo el mundo porqué la candidatura en la que me había integrado ha sido boicoteada desde León y Valladolid? No quisiera pensar en que os diese miedo que os pidiesen las cuentas ¿verdad?, pero si cualquier persona honrada con dos dedos de frente va a hacer lo mismo. Y segundo favor, no mencionéis mucho la palabra «transparencia», en vuestros labios me suena a «opacidad», y resulta ofensivo.
Eduardo Guardiola. lEÓN