Diario de León
Carlos Frá
León

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Lo del referéndum a estas alturas recuerda a la rueda giratoria que les ponen a los ratones en las jaulas. Que a León le ha perjudicado esta fórmula de autonomía parece difícilmente cuestionable a estas alturas, pero quedarse en que todos los males proceden de ahí es simplificarlo tanto como el roedor que piensa que en la próxima vuelta ya alcanzará la meta.

Lo cachondo de este remake del referéndum salvador es que lo planteen los sindicatos, esos que parecen no haberse enterado de que en los últimos años se han derrumbado los escasos pilares de la economía leonesa —Antibióticos, Everest, Hullera, MSP... y con Compostilla en la lista de espera...— mientras otras provincias del entorno se asentaban en la Renault (Valladolid), la Universidad (Salamanca), el grupo Antolín y Campofrío (Burgos)... Los territorios alejados de los grandes ejes de desarrollo sólo mantienen el tipo si cuentan con una tabla de salvación, y por estas tierras se paga ahora la falta de pilares que no se supieron o quisieron fraguar a tiempo. León ‘adelgaza’ de día en día, como lo hacen los sindicatos, quizá porque durante años vivieron literalmente a ‘dietas’ en ese banquete de las Cajas que acabó en orgía y del que sólo se piden explicaciones con la boca pequeña, porque donde la Justicia ha metido mano de verdad y con ganas han salido malparados exconsejeros de todo tipo, color y procedencia.

Dudo qué es más factible en estos momentos, si el referéndum o lo del apocalipsis zombie de ese político valenciano que hace bueno para León lo de «con amigos así quién quiere enemigos».

Son hechos poco previsibles, a los que hasta no hace tanto sería fácilmente unible lo del ascenso de la Cultural para completar la trilogía captando sonrisas. Pero en medio de tanto pesimismo parece que el fútbol es un oasis. Un presidente con un nombre que no sería capaz de citar nadie el domingo en las gradas del Reino de León puede conseguir invertir lo que durante décadas habría sido el guión idóneo para los esperpentos de Valle Inclán, con mezclas de intereses espúrios, egos y distorsiones. Y que literalmente salvó al club de la desaparición. No será fácil, pero lo difícil ya está hecho, recuperar a la gente. Quizá este año no toque, pero sería bueno mirar al otro lado del Manzanal y observar que si no se mima el sueño, vuelve el bucle de contar ovejas.

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