EDITORIAL | Queja necesaria de las diputaciones que resulta impensable tras 40 años
Una veintena de representantes de diputaciones y cabildos insulares se reunieron ayer en León y plantearon una demanda que pone en evidencia que algo se está haciendo mal cuando después de 40 años el mapa competencial sigue sin clarificarse. Las diputaciones han sido un pilar fundamental desde hace casi 200 años para garantizar el bienestar ciudadano y quizá el mejor ejemplo sea la provincia de León, donde esta institución ha liderado la puesta en marcha de servicio básicos como la sanidad, la educación o la atención social. Pero con la llegada de las autonomías se generó un problema de duplicidad que a día de hoy sigue sin solventarse y, lo que es más grave, sin que se establezcan unos canales claros y adecuados para garantizar la financiación de los campos en los que las diputaciones se ocupan de cubrir los servicios e infraestructuras en los pequeños municipios.
La democracia española cuenta ya con cuatro décadas de historia y sería deseable que los partidos políticos intentasen zanjar esa sensación de precariedad y eventualidad que se transmite desde múltiples frentes de la estructura del Estado. Clarificar el mapa y las competencias, y lo que es más importante garantizar una financiación adecuada para atender a los ciudadanos, debería ser uno de los campos en los que tendría que buscarse un pacto de Estado para evitar tanto despilfarro de esfuerzos y de dinero por no hacer las cosas bien.