AL TRASLUZ
Ración de naciones
Asegura Puigdemont que está dispuesto a ir a la cárcel antes de renunciar al proceso independentista, así lo ha declarado a la agencia Bloomberg. Por mí, puede ir ya preparando el pijama y el orinal. ¿Prefiere el señor presidente compartir celda con Hannibal Lecter, Fu Manchú, con algún miembro del gang del Chicharrón, aquella banda ideada por Francisco Ibáñez? Por cierto, nadie más español que este gran dibujante catalán. En 2015, metió a sus dos personajes en política e ideó el Partido Mortadelista Filemonero Español. El álbum lo tituló Elecciones y fue un exitazo de ventas. En español se editaron 100.000 ejemplares, en catalán solo 5.000. La pela es la pela. Pues con esto como en todo, hagan los catalanes cuentas. Pero volvamos al señor Puigdemont, a quien llamaría feo si no fuese porque nos damos un aire. ¿De verdad está dispuesto por su separatismo a ir a prisión? ¿Puede darnos más detalles de su disponibilidad? ¿poco tiempo, mucho o sólo lo necesario para hacer amistades? ¿la celda la quiere con vistas al exterior? ¿con túnel o sin túnel? Qué irresponsable frivolidad política la suya. Un cagabandúrries, que dicen allí. Por cierto, se habrá puesto contento al enterarse de que aquí los concejales socialistas en el Ayuntamiento de León se abstuvieron en la moción para rechazar su referendo ilegal. Una de esas decisiones extrañas, cuando estamos ante una situación en la que los partidos constitucionalistas han de mostrarse unidos por encima de las discrepancias. A Pedro Sánchez el constitucionalismo se le ha quedado pluriobsoleto. Marchando una ración de naciones, sea esto lo que sea. Paga la casa. O sea, el contribuyente.
La semana pasada, encapuchados de Arrán, el brazo bisoño de la Cup, asaltaron en Barcelona un autobús turístico. Amenazaron al conductor con un cuchillo y después rajaron los neumáticos, tras haber grafiteado en la luna delantera: «El turismo mata los barrios». ¿Con esa tropa se quiere ir de trupé republicana la burguesía catalana?
No sé si Puigdemont cantará o no estas navidades el rock de la cárcel. Algún amigo debería decirle cuanto antes: se acabó la broma, Carles, si quieres ir a la cárcel corre desnudo por Las Ramblas, pero deja a Cataluña en paz.